La incurable pandemia de la corrupción en el Perú

La corrupción es un fenómeno universal que se ha llegado a expandir por todos los rincones del Perú cual una pandemia indetenible. Sus tentáculos han llegado de manera estratégica a todas las instituciones del Estado y a todos los sectores posibles. Según el Barómetro Global de la Corrupción 2013, elaborado por Transparencia Internacional, un 46% de peruanos sostuvo que la corrupción seguía avanzando sin tener cuándo parar. Dos años después la situación ha llegado a agravarse a tal extremo que los tres poderes del Estado, el Ministerio Público y cuanta institución gubernamental exista vive afectada por esta pandemia que nos ha convertido en un pueblo enfermo, sin valores éticos y a punto de desmoronarse. Por supuesto que el sector privado es el primer culpable de esta situación, pues este se encarga de empujar mediante sus coimas o cohechos a este lastimoso estado a los gobiernos nacionales, regionales, provinciales y distritales.

Lo peor del caso es que el castigo carcelario que se impuso a muchos de los funcionarios del corrupto régimen fujimontesinista no parece haber amedrentado a quienes hoy siguen la misma senda. Tenemos un ex Presidente de la República condenado a 25 años de cárcel, dos ex presidentes investigados judicialmente y uno en actividad que se ha visto mezclado por lo menos en el llamado tráfico de influencias. Además, casi todos los partidos políticos son acusados de un oscuro financiamiento sin que los órganos electorales hagan nada para sancionarlos, pues dicen estar atados de manos por los dictados de la ley y esperan una nueva ley electoral que corrija tales vacíos. A consecuencia de ello, sujetos con antecedentes delictivos graves acaban de ser elegidos para cargos donde volverán a delinquir, a no dudarlo.

Mientras tanto, en nuestro vecino del sur “La Fiscalía chilena hurga en la corrupción política de Penta”, nos informa hoy lunes 9 de marzo del 2015, el prestigioso diario El País de España en la página cinco de su Edición América. La justicia chilena ya determinó prisión preventiva para los dos dueños del grupo Penta, acusados de delitos tributarios y soborno, y pronto la Fiscalía interrogará a diez dirigentes, en especial del partido de derecha Unión Democrática Independiente (UDI), involucrados en esta trama de fraude al fisco y de financiamiento ilegal de campañas políticas.

Como bien se puede constatar, las corruptelas en Chile son tratadas de manera distinta por la justicia. Incluso la Presidenta Michelle Bachelet, afectada por los polémicos negocios de su hijo y de su nuera, que también son investigados por la Fiscalía, señala que la determinación del Poder Judicial muestra que en Chile “las instituciones funcionan y funcionan para todos”, según noticia El País.

En el Perú observamos que más bien un caso de espionaje que debería ser tratado a nivel diplomático, está sirviendo de manto para cubrir investigaciones que no deben detenerse por ningún motivo y cuyo ahondamiento podría llevarnos a salir de este hoyo malsano en el que cada vez nos hundimos para mal y peor.

La coima es uno de los delitos más enraizados en nuestro país, lo que los mexicanos denominan la mordida. A diario somos testigos de cómo la policía recibe pequeños sobornos en cualquier lugar de la ciudad, inclusive obstaculizando el tránsito para ello, si no acosan cual jauría a los vehículos que transitan por la carretera para sacarles alguito. Pues ahora, por ejemplo, se ha renovado el permiso para que las combis y las custeres asesinas vuelvan a apoderarse de la calles de Lima. ¿Es esto un simple antojo edilicio para contrariar a su antecesora en el cargo? El nombre de la seudo empresa Orión suena en los oídos de todos los habitantes de Lima.

Por otra parte, el mal endémico de la corrupción que aquejaba Grecia ha empezado a ser combatido por el flamante gobierno del izquierdista Zyriza nombrando a un curtido y experimentado fiscal, Panayotis Nikoloudis, como “zar anticorrupción” quien habla de sus 38 años en la fiscalía y de sus tres meses como encargado de una unidad independiente contra el blanqueo de dinero, al asegurar se siente capaz de lograr poco a poco tal hazaña. “La raíz de la corrupción está en un núcleo formado por la élite económica, la élite política y los medios de comunicación.” Y Harris Teocharis, representante de un grupo de centro izquierda lo respalda: “La élite no quiere que nada cambie, y si la Administración no funciona, se enraíza cómodamente”.

Como vemos, es hora de tomar las cosas en serio y empezar a combatir este terrible flagelo. Mis jóvenes alumnos de Seminario de Actualidad del primer semestre del año pasado produjeron unos ensayos que aunaron bajo el título de la corrupción al desudo. De su texto he tomado parte del párrafo con que empiezo este artículo y el siguiente con que lo cerraré:

Sin ser alarmistas, estos actos de corrupción son como un virus que ha infectado todas las instancias del Perú, enraizándose como una enfermedad mortal. En este momento, la única esperanza para una sociedad más limpia y transparente, es fomentar la educación como transformadora de valores cívicos e íntegros ante el gran desafío del siglo: una sociedad de bienestar para todos. Los jóvenes de Grecia han empezado. En España Podemos con Javier Iglesias podría hacerlo. Michelle Bachelet lo está haciendo en Chile. Tal vez los jóvenes motejados de manera errada como pulpines, logren plantearse un programa y escojan un líder para no permitir que el descalabro siga reinando en el Perú.




Lunes 23 de Marzo de 2015

Hoy me levanté tempranito, a las 6 de la mañana, para poder ir a que me realicen unos análisis de...