La necesidad de la asepsia en el Perú

Hoy me levanté tempranito, a las 6 de la mañana, para poder ir a que me realicen unos análisis de sangre en el Centro de salud de la avenida Angamos. Caminé unas cuadras, tomé mi custer —junto con la combi, las protegidas del burgomaestre limeño-- y llegué a mi destino. Serían las 6:45, descendí al sótano y ya había una cola donde los conflictos se generaban de manera permanente por quítame estas pajas. Parecía el Congreso de la República.

Para qué, la atención fue muy buena. Pero el ambiente era desastroso. Por el techo del sótano corrían unas tuberías de desagüe, una ruma de cajas de cartón conteniendo medicinas –según me explicaron— me hizo saber que el lugar era también un depósito y un cerro de muebles desvencijados me convenció que a su vez lo utilizaban como desván. El bajo techo aparecía totalmente hongueado por las aguas fecales y tras la ruma de cajas de fármacos se posaban unos enormes basureros de plástico al lado de la gran tapa de la tapa de un supuesto crematorio de basura que advertía: CUIDADO, PELIGRO BIOLÓGICO. Me imaginé dentro de los recipientes apéndices extraídos y otras piezas humanas operadas quirúrgicamente por encontrarse contaminadas. Quién sabe si hasta sus antiguos dueños ya habían sido pasto de los gusanos.

Una total ausencia de asepsia en un hospital de ESSALUD, la entidad que más dinero mueve en el país. Joseph Lister, el científico que la implemento en 1865 debe retorcerse de rabia en su tumba, así como Pasteur, en cuyos descubrimientos se basó Lister para descubrir la asepsia.

El día jueves me di un saltito por la Federación de Periodistas del Perú para ser entrevistado por Betty Patiño para radio www.fpp.org.pe junto con el Jefe de la Editorial del Congreso, Luis Córdoba Farías, sobre la 3ra. Feria de Libro del Congreso de la República que se realizará en la Plaza Bolívar con la participación de 60 expositores del lunes 23 al sábado 28 de marzo, de 10 de la mañana a 7 de la noche. Todo un acierto.

La nostalgia me hizo aguaitar la pulcritud del Palacio del Congreso, donde jamás podrás encontrar una mosca o una simple arañita de tan limpio como lo tienen. En el Congreso de la República del Perú lo que se necesita es un asepsia ética para que los microbios, los gérmenes que pululan por mentes y almas de nuestros llamados otorongos no permitan que la descomposición del cuerpo del Perú se afecte cada más de corrupción. Imagínense que siete de los miembros encargados de fiscalizar los malos manejos financieros de los partidos políticos y de todo aquel que candidateo a algún cargo, nunca habían rendido cuenta de sus gastos de campaña. Y al mismo presidente de la comisión parece no darle la gana de poner las cosas en claro, porque los supuestos documentos diz que ya no existen.

Asepsia política en el Perú es lo que nos hace falta. No pedir que la gente ande derecha, sino caminar derecho en el cargo para el cual fueron elegidos. Tirios y troyanos viven envueltos en permanentes escandaletes y si no les alcanza la prescripción, siempre existe una leguleyada para que la impunidad más bochornosa los rodee. Asepsia, pero con eliminación de gérmenes. Ya ver si la distinguida Presidenta del Directorio se da una bajadita por el sótano de ESSALUD Angamos. Vamos, no sea flojita, le va a ser bien a la salud bajar unos cuantos peldaños. Y ustedes pulpines, a prepararse para tomas la posta política como buenos inconformes con ideas innovadoras.




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