Fernándo de Szyszlo

 

Conversando con Fernándo de Szyszlo en el sofá de su casa, me cuenta que a sus 19 años, estudiando Arquitectura en la UNI, él decide llevar  un curso de dibujo artístico por  las noches. En ese momento se dio cuenta  de su vocación. Es así que abandonó la UNI e ingresó  a la Universidad Católica a estudiar artes y pintura. Él me expresa personalmente que desde ese día  siempre está en búsqueda constante de un cuadro que lo satisfaga.
 
“Y ese día aún no ha llegado arquitecto”. Me dice el maestro, sonriente con sus casi 92 años y mirada de niño. Esa mirada evocó en mí, algunos recuerdos años atrás.
En el 2000 poco antes de instalarme en Europa conocí en Lima  a un tímido Carlos Alcántara acompañado de uno de sus hijos, en una clínica local limeña. Lo vi sentado, callado y algo abstraído leyendo una revista  en el consultorio aledaño al mío.
“Señor Alcántara?” –Le dije espontáneamente.
“Si Doctor dígame”-me contestó  muy atento, serio y preocupado.
“No soy Doctor, Solo quería saludarle y felicitarle”
“Muchas gracias “-Me respondió tímidamente.
 
A los dos días de ese encuentro estaba yo en el  teatro Marsano presto a ver la obra que ahí se presentaba. Sin saber a priori ni el título de la misma  ni  quienes la conformaban. Pagué mi ticket y entré. Había muy poca gente. No llegábamos ni a 14 personas. En el comienzo, salió para mi sorpresa, bailando con bastones y sombreros, Carlos Alcántara, Sergio Galliani y Oswaldo Cattone. El público era mínimo y también su mentalidad .Insultaban a Cattone de marica de cuando en cuando.  No captaban las bromas en los diálogos. Penosamente había una desconexión dantesca entre el escenario y el paupérrimo nivel cultural de la mayoría del escaso público que ahí se encontraba.
 
Sin embargo, cuando pose mi mirada sobre los protagonistas (Alcántara, Cattone Galliani),  ellos estaban entusiasmados, erguidos  mirando hacia adelante, sonrientes, bailando el libreto que les tocaba. En ese instante unas palabras se apoderaron de mi cabeza inmediatamente:
“Esto es vocación”
 
El año 2006 era parte de un grupo de arquitectos españoles, el único latinoamericano era yo. Los cuales trabajábamos para la Comunidad de Madrid en España. “Jose”, un administrativo del trabajo. Con tono alegre se nos acercó y nos dijo: “A ver arquitectos, quien de vosotros queréis ir a ver a Raphael, el cantante, al teatro de la Gran vía”
 “Jose yo te acompaño”-  Dije inmediatamente.
 
Esa noche el teatro madrileño estaba a reventar. El espectáculo comenzó puntual  con los acordes de “Yo soy aquel”. Saliendo al escenario el divo, con una muy elegante e infinita sonrisa, cantando… entre los aplausos, rosas y gritos abrumadores del público madrileño.
 
Trate por unos segundos de abstraerme del loquerio de la gente, de la bella música y su mágica voz. Yo estaba en silencio y veía solamente al artista gesticulando y moviéndose. Vi sus ojos mientras cantaba. Cantaba muy emocionado  abriendo la boca y brazos  como un chibolo de 19 años  en  su debut. En sus ojos puede ver claramente esa ilusión  inmensa y asombro de haber salido al escenario por primera vez. Sin embargo ¡Que paradoja!, el hombre ya lleva haciendo esto más de 45 años-Me dije.
Otra vez vinieron esas palabras casi esquizofrénicas a mi cabeza:
“Esto es vocación”
 
Volviendo a Szyszlo. Él estuvo recientemente en mi curso de Arquitectura en la USIL. Lo invité para que mis estudiantes le hagan una entrevista colectiva directamente con el objetivo de que le hagan el diseño de su casa. En mi faceta como profesor lo único que deseo profundamente es ver en mis estudiantes algo de esa chispa mágica que posee Szyszlo. Esa chispa mágica que derrota automáticamente la desesperanza. Y hace que cada día parezca el primero para seguir aprendiendo... ¿Me podrías decir que palabra resumiría ese concepto?
 
Arquitecto Ecológico: Miguel Ángel Romero Maldonado.
 




Miercoles 22 de Marzo de 2017

 

¡¿Papá, papá  es el fin del mundo?!  ¡El puente se cayó papá, La señora está...
Jueves 20 de Abril de 2017

 

Desde que la mayoría de los seres humanos  nacen  lo primero que ven  y tocan con sus labios y...