Peaje: Ancón y mantequilla

 

Era el verano del 88,   yo tenía 13 y la situación económica en mi casa era de sobrevivencia.  Justamente ese verano en busca de un “cachuelo” y en su combi volkswagen, mi padre invitó a mis amigos y  a mí a Ancón, el exclusivo balneario limeño que a finales de los 80, terminó por convertirse  en  un pueblo casi fantasma. Recuerdo mucha música de Soda Stereo, Instrucción cívica y Prisioneros en el trayecto.

“Bueno chicos, ya estamos en Ancón,  tienen una hora  para  pasearse por el balneario, yo voy al edificio de la esquina  a una reunión  y regreso en una  hora ¿OK?”, dijo mi progenitor. Es así, que como potrillos sueltos en plaza, comenzamos ansiosos a buscar que hacer, tratando de  aprovechar al máximo la preciosa hora soleada que teníamos.

“¡Adrián, sácate el vómito de una  vez pe compare!”,  Dijo Willy impaciente.

 Adrián hacía pocos días había estado en las playas de Santa

Marta, Colombia. Y se había traído de ahí un gran arsenal de  muchos “buenos recuerdos”, como cigarrillos explosivos, bombitas apestosas, chicles con tinta y un espectacular vómito de plástico, muy real. Todas cosas para jugarle bromas a la gente.

“Ya, vamos a esa heladería de la esquina” –Dijo Adrián, con mirada fija y  sin ninguna expresión en el rostro.

Ya sentados los tres. Willy coloca el  vómito en medio de la mesa.

“¡Mozo, podría limpiar la mesa por favor, queremos comer aquí!” –Expresó Adrián en tono muy amable. No miento si digo que pasaron como 5 mozos por la mesa, uno por uno. Se tapaban la nariz, trapo en mano, con la mirada y el cuello girados casi 180 grados haciendo expresiones de asco y repugnancia.  Ninguno se atrevió a limpiarla.

“¡Te toca a ti Mantequilla!”, le dijeron fastidiados los mozos a un chiquillo de 20 años del lugar. “Mantequilla” tomó una escoba y con mucho miedo hizo el intento.

“¡Jajajaja es un plástico  peee  jaja!”- Expresó el jovenzuelo mientras cogía nuestra reliquia con sus pequeños dedos.

Todo el personal hizo cuerpo común y no nos entregaron el preciado vomito. Tuvo que venir mi padre para que después de esbozar una amplia sonrisa tuviésemos el tesoro de vuelta.

Actualmente Ancón ha cambiado mucho pues es un centro de diversión popular para todos los extractos. Quisiera pensar que la colocación de ese peaje último es una muy mala broma. No sé si tan mala como la de colocar un vómito en una heladería. ¿Usted qué cree?.

Arquitecto ecológico: Miguel Ángel Romero Maldonado.

 

 




Jueves 02 de Febrero de 2017

 

Todos estamos preocupados pensando en Odebrecht: ¿Quiénes caerán?, ¿Y el crecimiento del país?, ¿Y PPK?. Me he quedado gratamente...