Democracia social y neoliberalismo

 

Las consecuencias de las crisis económicas en el mundo de los últimos años, ha puesto en veremos la continuidad del neoliberalismo como un modelo exitoso para el desarrollo de la humanidad. Vale reconocer que si bien en los últimos años el capitalismo produjo que millones de personas salieran de la pobreza y se ensancharan las clases medias como jamás en la historia humana, la desigualdad económica también se disparó hasta convertirse en la espada de Damocles del propio sistema. De allí la súbita emergencia de los populismo de extrema izquierda y extrema derecha en los Estados Unidos y la Unión Europea. A ello debemos agregar el cambio productivo de una economía de materias primas e industrias terciarias a una de conocimiento y servicios que ha producido que miles de personas en el mundo desarrollado pierdan sus puestos de trabajo.

La hegemonía del neoliberalismo, de un capitalismo sin la intervención del Estado, fue la derrota del socialismo y del comunismo pero también fue el retroceso de la social democracia en el mundo. No hubo ninguna respuesta ideológica frente a la hegemonía del gran capital que no tenía ningún corsé frente a un Estado, que había sido demonizado por el mainstreem económico. Tony Blair, el ex primer ministro británico, llegó a decir por ejemplo que ya no existían fronteras porque “todos somos de clases medias”. Fue, incluso, la social democracia la que hizo las reformas laborales contra las clases trabajadoras en Alemania, España y Francia, países donde, desde una izquierda responsable se había construido el Estado de bienestar, los 30 años gloriosos de Europa.

No obstante, ante la desigualdad económica,la caída de los populismos de extrema izquierda y derecha y el desastre de las vías socialistas como América Latina, con Brasil Argentina y Venezuela, la social democracia tiene una oportunidad para renovar sus valores y proponer una vía ideológica y programática al mundo. ¿Sobre qué pilares descansarían una nueva agenda social demócrata en el mundo? Una de ellas sería la construcción de un Estado eficiente, moderno servicial y eficaz con capacidad de otorgar un piso de igualdad y de oportunidad a sus ciudadanos. A ello agregaremos que desde el Estado se debe asegurar que el mercado funcione sin mercantilismos que degeneran e intoxican el desempeño de las economías. También debe ser parte de esa nueva agenda la sostenibilidad ambiental y el cambio climático que ya empieza a afectar al mundo. Quizá una parte importante de esta nueva agenda sería el nuevo pacto capital - trabajo entendiendo que en el nuevo mundo digital los empleos serán distintos al siglo XX y con ello cambiará la estructura laboral.

Sin duda varios son los puntos de una nueva agenda social demócrata en el mundo. Sin embargo, la oportunidad para el relanzamiento de un nuevo paradigma que ofrezca seguridad, bienestar y desarrollo está dada.

 




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