Amores perros

Aún recuerdo cuanto te escapaste y prácticamente te dimos por perdido. Había salido a pasearte en el parque como casi todas las noches y de pronto te fuiste alejando. Pensé que regresarías como siempre. Te lanzaba la pelota y dabas media vuelta. Pero esta vez no fue así. Te fuiste alejando, alejando y alejando. De pronto ya había caminado como 6 cuadras y no te veía. No sabía qué hacer. No sabía si llorar o molestarme por tu comportamiento.

Regresé rápidamente a mi casa, saqué mi auto y fui a buscarte. Fue 6 cuadras arriba y preguntaba a los vecinos. Todos me decían que te habían visto hace un rato. Haciendo un cálculo veloz seguí subiendo hasta que en una esquina alcance a ver tu cola. Puse cuarta y llegué. Allí estabas, con esa cara que proyectaba inocencia, con tu lengua salida extremadamente y tratando de sacar una planta de un jardín.

Pare el auto, te abrí la puerta muy sigilosamente y te dije: " Ringo vamos a casa". Pensé que no ibas a subir pero lo hiciste como diciendo "ya hice mi travesura, qué más da".

Es una de las historias de Ringo, mi primer y único perro. Él nunca supo lo complicado que fue traerlo a casa. Mi madre no quería. Al final, fiel a su característica, Ringo – nombre puesto así producto de nuestra Beatlemanía - se ganó el corazón de mi madre y de toda la familia. Vivió hasta los 12 años y pese a que nos hizo más de una travesura jamás se nos pasó por la cabeza pegarle o maltratarlo.

Hace unos días vi aterrado las imágenes de un enfermo llamado Grover Carrera Fernández que asesinó con un machetazo a un pequeño perro en la provincia cusqueña de La Convención. Lamentable situación que revela que en salud mental tenemos mucho por trabajar pero sobretodo en concientizar una cultura de protección a los animales.

En el Perú apenas existe apenas una ley, la número 27265, aprobada el año 2000 que habla de sanciones con días multa por maltratar a un animal. Es decir, una infracción menor o una falta es lo que significa haber matado a machetazos a ese perrito. ¡Increíble!

Hay otros proyectos de ley que sí incluyen sanciones más drásticas, incluso se habla de penas de cárcel si causan la muerte. Pero nada se ha hecho. Son proyectos que duermen el sueño de los justos. No se entiende que los animales como parte de nuestra vida diaria requieren una protección amparada en el marco legal. Si no, estaremos condenados a seguir viendo casos como el del Cusco dignos de la época medieval.




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