El premierato en tiempos de gorditos

Ha sido muy divertido escuchar las diferentes alternativas que salieron para intentar responder a las primeras características lanzadas por el virtual Presidente electo Pedro Pablo Kuzcynski en torno a su futuro Jefe del Gabinete.

Joven, independiente y gordito fueron las características presentadas con el característico buen humor de PPK. Y aunque un día después agregó nuevos detalles como “tener pelo verde y aretes”, lo cierto es que parecería que la estrategia es tratar de cambiar el foco discusión de la coyuntura pero además descomprimir la tensión sobre el interés de tener cuanto antes al Gabinete formado.

Por un lado, el tema de las disculpas de su rival Keiko Fujimori y de la probable reunión entre ambos ha quedado a un segundo y hasta tercer plano. Y por otro, las constantes interrogantes y hasta exigencias sobre las formas que debería tener el primer Gabinete de PPK han quedado por lo menos en un cómodo suspenso

Pero lo importante más allá de la ironía y el buen humor de PPK es tal el mensaje que ha querido dar entre líneas. Como leí por allí, nunca antes ser gordito había sido tan bueno. Incluso, motivo de portadas y titulares. Y es que a la imagen de un gordito se asociará casi siempre la idea de alguien bonachón y buena gente. Y tal vez esas características sean necesarias para un Presidente del Consejo de Ministros en una etapa en la cual se requiere del consenso y la unidad de todos los peruanos. Pero se necesita además descomprimir las tensiones y acabar con esa especie de “guerra fría” entre los  principales oponentes políticos. 

A eso se suma ser independiente, es decir no estar vinculado a un partido político que podría ser interpretado como un sesgo determinado e inconveniente para entablar cualquier tipo de diálogo. Pero también ser joven, es decir, tener ese impulso y vitalidad que requiere el puesto, que se le pedirá en la vereda política del frente.

Aspectos cruciales que el virtual Presidente de la República ha dejado implícitos para un cargo que necesita tener una amplitud de criterio para lidiar con todos los obstáculos que siempre se encuentran en el Estado y en el mundo político. Y eso implica conocimiento de la política peruana que le permita un manejo de las cosas y no comenzar de cero. Hacer política en otras palabras, bajar al llano, ensuciarse los zapatos, conversar, escuchar, convencer, insistir. Y eso como dijo el politólogo Alberto Vergara en un reciente artículo en el diario “El” Comercio” requiere una “muñeca brava” en PPK pero también, diría yo, en el futuro Presidente del Consejo de Ministros. “Muñeca brava para manejar la situación política que se le avecina pero sin provocar tensiones. Siendo joven, independiente y gordito podría ayudar en eso.




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