En defensa de los suyos

“Ya estoy en el punto. La marcha es un éxito. Están desfilando todas las organizaciones. Ven rápido”. Eran cerca de las 6 de la tarde del 26 de julio del año 2000 y una buena amiga me llamaba por teléfono para informarme de las primeras acciones de la anunciada de la marcha de los 4 suyos. “Tienes que venir. Todos debemos apoyar la marcha” me recordaba enfáticamente.

Y en realidad, tenía razón. Yo, como muchos jóvenes de ese momento, habíamos salido a las calles para protestar contra el régimen de Alberto Fujimori. Fueron años extraordinarios, en donde muchos estudiantes universitarios nos sumamos a estas protestas ante la ola de denuncias de corrupción de aquel Gobierno.

Aquella llamada terminó por convencerme que tenía que estar presente. Fui y participé. Los días siguientes fueron complicados. Se tragó gas lacrimógeno, en medio de un cuestionado accionar policial y de agentes de seguridad encubiertos mandados por Vladimiro Montesinos. La poca prensa independiente se la jugó. Fui testigo de eso. Yo aún no estaba inmerso en los medios pero ya sentía la necesidad de estar en ese lado.

La marcha la convocaron todos los sectores políticos y sociales. Alejandro Toledo era uno de los tantos líderes políticos que se sumó. Su presencia era visible por una sencilla razón: acababa de ser el candidato presidencial que forzó una segunda vuelta con Fujimori. Pero todos nos aunamos a la marcha no por Toledo sino por defender la institucionalidad democrática del país. Y al final logramos eso.

Ahora, escucho muy suelto de huesos a Alejandro Toledo decir que convocará a una marcha de los cuatro suyos por el caso Ecoteva. Me genera más molestia que risa. Molestia porque ese hecho lo promovieron todas las corrientes políticas del país que defendían la democracia. No fue una persona, y menos un partido. Me molesta además porque veo como políticos como Toledo no han renovado su chip. Parece que se hubiera quedado en el pasado. Su discurso es el mismo de hace años. Hoy, el Perú tiene otras circunstancias y una marcha así no tiene razón de ser. Su caso, Ecoteva, va por otro camino. Y para los que vivimos aquellos días de julio del año 2000 es simplemente un despropósito que alguien se atribuya la autoría absoluta de ese hecho y menos que quiera repetirlo por un caso personal.

No señor Toledo. Los tiempos cambian. Si quiere volver a ser Presidente, ése no es el camino. Preocúpese por ser coherente con lo que dice, y no lanzar más de una versión en un caso como el de Ecoteva, en el cual las explicaciones hasta ahora no convencen.




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