Merecemos más

Más de uno ha sonreído con las recientes resoluciones del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) que dejan fuera de carrera las candidaturas presidenciales de Julio Guzmán y César Acuña.

Más de uno ya empezó a hacer cálculos sobre cuántos votos recibirá de esas candidaturas fallidas.

Más de uno ya salió a los medios de comunicación a hablar del respeto a la ley y a que la resolución del JNE se ciñe a la norma.

Las cartas se mueven más que nunca en esta parte del proceso electoral.

¿Hace cuánto tiempo los peruanos no vivimos una elección en donde sólo primen las propuestas? Hemos pasado de la campaña presidencial del 2011 en donde abundaron los ataques a diestra y siniestra, a una (la del 2016) en donde el formalismo y lo administrativo se han vuelto protagonistas por excelencia.

Protagonistas que sin duda han puesto una valla muy alta para el JNE de ahora en adelante. Su riguroso celo en el cumplimiento de la ley se deberá aplicar siempre. Y más aún, lo deberá hacer con otros partidos sobre los cuales se han advertido deficiencias en su inscripción. El órgano electoral pudo haber evitado todo este zafarrancho haciendo las cosas a tiempo. Y es que los formalismos también exigen celeridad.

Quizás vivir en un país con muchas complejidades hace que estemos condenados a tener procesos electorales accidentados. Pero ¿hasta cuándo?

Como elector me siento estafado. Pareciera que de un tiempo a esta parte tenemos que elegir entre lo que se presente, y no entre lo que deseamos. Si antes era entre el cáncer y el sida o el mal menor, ahora es entre lo que sobra. Y así no podemos construir un auténtico clima democrático.

Los procesos electorales en el Perú juegan al error del rival, a que pise el palito, a que caiga. No tenemos procesos en los que un candidato pueda destacarse por sus ideas y propuestas de principio a fin. Es un proceso a la defensiva. Si dicen que el enemigo de un peruano es otro peruano, en elecciones el enemigo de un político es otro político.

Podemos decir entonces que muy poco ha cambiado en la política peruana. Si tanto pedimos renovación, pues deberíamos pedirla también en la forma de hacer política. No basta con presentar rostros nuevos.

A menos de un mes para los comicios, muchos percibimos que ya da igual cualquier cosa. Sentimos que se aplicó el formalismo como seguramente debe ser siempre y en un país acostumbrado a la informalidad. Y sentimos que recién comienza la campaña. Pero, ¿Es justo que los peruanos decidamos nuestro voto en un mes?

Merecemos más. Si vamos a ser bien formales de ahora en adelante, pues exijamos procesos electorales con un tiempo prudencial para analizar y decidir. Seamos formales en todo y con todos. Exijamos sanciones a los políticos y autoridades que no cumplan la ley pero veámonos también nosotros mismos en el espejo. No nos pasemos la luz roja, no intentemos siquiera un trabajito gracias a una influencia y menos una coima. Total, la ley es igual para todos, ¿no?




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