NO POPY, NO

“No se lo permito. Esa es una campaña en mi contra de la mafia. Yo siempre he actuado limpiamente por el bien del país. Todo está armado”. Sus palabras salían cual disparos de una ametralladora. Tuve que alejarme porque la saliva que emanaba aquel personaje tras vocalizar cada palabra era incontenible. Un poco más y mi cara termina empapada. No salía de mi asombro.

Apenas le había hecho una pregunta sencilla, neutral, sin ninguna intencionalidad. Era sobre una norma aprobada durante su gestión como ministro de Justicia y que ahora salía a la luz por un tema coyuntural que ni siquiera afectaba su imagen. Era simplemente una pregunta para que aclare los alcances de esa disposición.

Sin embargo, lo único que encontré en aquel ex ministro fue una reacción destemplada, bravucona, tonta y hasta infantil. Hablaba de campaña en su contra cuando ni siquiera estaba en campaña política. Hablaba de mafia cuando estábamos en un supuesto Gobierno democrático. Hablaba de que todo estaba armado, cuando la consulta era para que me explique sobre los alcances de un dispositivo legal.

“¡Cálmese!”, alcance a decirle en voz alta. Me había sacado de mis casillas. No entendía su reacción. Estábamos él, una amiga camarógrafa y yo. El personaje en cuestión se quedó en silencio unos segundos y apenas respondió “Estoy tranquilo, estoy tranquilo”. Pero ya era tarde. Mi amiga y yo dimos media vuelta y nos retiramos. No valía la pena intercambiar palabras con una persona que se alteraba sin razón.

Hoy, muchos años después de aquella anécdota, vuelvo a escuchar al mismo personaje hablar de una posible candidatura a la Presidencia. Ha dicho que muchos jóvenes le han pedido inmolarse para combatir a los supuestos candidatos de la corrupción. Se ha presentado como la alternativa a la polarización. Un poco más y dice que con él, el Perú será lo máximo.

¿Sabrán esos jóvenes que le piden a este personaje ser Presidente que fue protagonista de enfrentamientos con la prensa, incluso con agresión a una colega con la puerta de su auto? ¿Sabrán estos jóvenes que apenas duró 24 horas como Canciller y se ganó el apelativo de “El Breve”? ¿Sabrán que estuvo involucrado en el envío de unas cartas apócrifas al Vaticano?

Y es que Fernando Olivera o más conocido como Popy ha vuelto al ruedo para levantar polvo con sus supuestas aspiraciones presidenciales. El mismo personaje alterado que conocí hace años. El mismo que me salpicó saliva en la cara. Parece más calmado en sus declaraciones, pero como siempre me han dicho, en el fondo las personas siguen siendo las mismas pese al paso de los años. Y es que si de nuevos candidatos hablamos, prefiero que aparezcan otros.




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