Política y tecnocracia

En los últimos gobiernos del Perú hemos visto como los grupos técnicos y políticos han convivido muchas veces en medio de relaciones de tensión y conflicto. No ha sido raro escuchar a un parlamentario oficialista cuestionar públicamente a un ministro de Estado por una supuesta falta de atención a su región. El Estado contra el Estado.

Estas tensiones podrían tener su explicación en la poca capacidad técnica de los cuadros políticos que trae el partido que gana una elección. Esos “cuadros” deben enfrentarse a un aparato tecnocrático estatal que en muchos casos tiene niveles altos de empoderamiento. Así, el día a día del político del partido de Gobierno se convierte en una permanente negociación con un técnico que ya se conoce todo el proceso en el Estado de arriba hacia abajo.

Por ello, uno de los retos del Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski será el de diseñar un equipo de trabajo que combine la habilidad técnica y política. Un equipo que complemente ambas habilidades y no se sobrepongan en perjuicio de una de las partes. Es complicado hacerlo en todo el Estado que ya tiene prácticas y costumbre enquistadas.  Pero el reto es precisamente ese, diseñar equipos técnicos – políticos transversales a todo el aparato público.

Esa combinación no solo será beneficiosa para el país, sino que además evitaría la confrontación dentro del mismo Gobierno. En los últimos 3 regímenes presidenciales hemos sido testigos de disputas, peleas y roces dentro del sector público que han llegado inclusive a hacerse públicos. Son factores que contaminan la gobernabilidad.

Si algo pueden aportar las comisiones de transferencia en una primera etapa, es a mapear claramente la realidad institucional en el país. Pero a ello se debe agregar el mapeo político que la bancada oficialista y otros cuadros del partido de Gobierno puedan aportar. Esto abona en el argumento de no mover a los integrantes de la bancada parlamentaria de Peruanos por el Kambio hacia el Gabinete ministerial, al menos en esta primera etapa. No bajo la justificación de que perderían fuerza en el Congreso, sino por la necesidad de consolidar a un equipo en la cancha política que se retroalimente con  el equipo técnico en el Estado. Y es vital que ello se mantenga en el tiempo.

En los últimos gobiernos del Perú hemos visto como los grupos técnicos y políticos han convivido muchas veces en medio de relaciones de tensión y conflicto. No ha sido raro escuchar a un parlamentario oficialista cuestionar públicamente a un ministro de Estado por una supuesta falta de atención a su región. El Estado contra el Estado.

Estas tensiones podrían tener su explicación en la poca capacidad técnica de los cuadros políticos que trae el partido que gana una elección. Esos “cuadros” deben enfrentarse a un aparato tecnocrático estatal que en muchos casos tiene niveles altos de empoderamiento. Así, el día a día del político del partido de Gobierno se convierte en una permanente negociación con un técnico que ya se conoce todo el proceso en el Estado de arriba hacia abajo.

Por ello, uno de los retos del Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski será el de diseñar un equipo de trabajo que combine la habilidad técnica y política. Un equipo que complemente ambas habilidades y no se sobrepongan en perjuicio de una de las partes. Es complicado hacerlo en todo el Estado que ya tiene prácticas y costumbre enquistadas.  Pero el reto es precisamente ese, diseñar equipos técnicos – políticos transversales a todo el aparato público.

Esa combinación no solo será beneficiosa para el país, sino que además evitaría la confrontación dentro del mismo Gobierno. En los últimos 3 regímenes presidenciales hemos sido testigos de disputas, peleas y roces dentro del sector público que han llegado inclusive a hacerse públicos. Son factores que contaminan la gobernabilidad.

Si algo pueden aportar las comisiones de transferencia en una primera etapa, es a mapear claramente la realidad institucional en el país. Pero a ello se debe agregar el mapeo político que la bancada oficialista y otros cuadros del partido de Gobierno puedan aportar. Esto abona en el argumento de no mover a los integrantes de la bancada parlamentaria de Peruanos por el Kambio hacia el Gabinete ministerial, al menos en esta primera etapa. No bajo la justificación de que perderían fuerza en el Congreso, sino por la necesidad de consolidar a un equipo en la cancha política que se retroalimente con  el equipo técnico en el Estado. Y es vital que ello se mantenga en el tiempo.




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