Una lucha nada Bambarén

“Sácame a ese negro” le decía un alto personaje de la Iglesia peruana a su agente de seguridad. El religioso, a veces polémico por sus declaraciones, trataba de sacarse de encima a un reportero que insistía con una pregunta de coyuntura política. La desesperación de este representante del catolicismo reveló su solapado racismo hacia una persona de tez oscura.

No hubo cámaras ni grabadoras que registraran aquella expresión. Apenas queda el mal recuerdo de uno de los testigos de la lamentable escena.

Hoy, algunos años después de aquel hecho, otro religioso cae en un acto repudiable. El Monseñor Luis Bambarén llamó al congresista Carlos Bruce maricón por haber impulsado la ley de Unión Civil. La forma destemplada en la que se expresó dice mucho de la discriminación asolapada que existe en la sociedad peruana y en algunos representantes de la Iglesia.

Hace unos meses, un amigo extranjero me confesó que había visto en el Perú un fuerte racismo y discriminación, incluso más que en otros países. Razón no le falta. Un 93% de ciudadanos sostiene que hay racismo en el Perú según una reciente encuesta de Ipsos.

Lo dicho por Bambarén no es culpa de él, sino de su formación. La discriminación ya sea por orientación sexual, creencia política o religiosa existe a gran escala en el Perú. El tema es que no se hace público sino que se guarda en nuestra conciencia y estalla en determinados momentos. Es una discriminación latente. Nos indignamos cuando la detectamos pero también la practicamos. Vivimos en un constante conflicto de percepciones y sentimientos, pero que afortunadamente muchos ya logramos superar.

Bambarén y aquel personaje polémico de la Iglesia Católica peruana son reflejo de nuestra deformación social, en donde no hay lugar para la tolerancia ni para entender que el mundo es un cambio constante. Lo mismo pasa con los congresistas que votaron por archivar el proyecto de Unión Civil. Son parte de esa tradición de mantener el statu quo a como dé lugar.

La lucha de los gays y lesbianas es válida. Tan válida como las madres que marchan por mejores programas sociales. Tan válida como la lucha de los maestros por mejores sueldos. O como la acción de las comunidades indígenas o amazónicas en torno a los proyectos extractivos.

Mientras en otros países, muchos de estos derechos ya han sido reconocidos, aquí todavía nos seguimos peleando. ¿Es eso lo que queremos?

@renzomazzei

 




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