CLASIFIQUEMOS EL INDULTO

SUSANA GUTIÉRREZ RIVERA.

 

El fútbol desata pasiones sin duda, a medida que van pasando las horas los peruanos estamos más expectantes del partido que se jugará a morir con Nueva Zelanda, son éstas mismas pasiones lo que hace suponer que el presidente Kuczynski tendría un motivo más que suficiente para indultar a Alberto Fujimori, si clasificamos a Rusia 2018.

Las dos causas por las cuáles PPK estaría dando su brazo a torcer serían: primero el tantas veces mencionado Indulto Humanitario. A sus casi 80 años de edad, Alberto Fujimori ha sido seis veces operado de cáncer, ya sea con anestesia general e intubación (1997), luego le extrajeron un tumor epidermoide en la lengua de casi cuatro centímetros. Pasaron varios años y en el 2007 le extrajeron nuevamente de la lengua otro tumor, aquella vez menos invasivo. Las operaciones siguieron en adelante, pues se le presentaron tres tumoraciones parecidas.

En un segundo plano, tenemos que, no sólo esta sería la causa que enérgicamente influencia al presidente, pues existe una más estratégica y política, y es que aparentemente con la salida del patriarca fujimorista se pondrían los paños fríos en el Parlamento y se crearían de este modo los puentes entre los dos poderes del Estado en búsqueda de la tan anhelada “estabilidad política”.

Sin embargo, esto último resultaría incierto, puesto que con Fujimori en libertad, las cosas se aclararían y la ruptura sería más que innegable al interior de Fuerza Popular, pues para nadie es ajeno el divisionismo existente y las pugnas constantes entre la gente que respalda a Keiko y por otro lado al menor de los hermanos, Kenji Fujimori.

El proceso de división en Fuerza Popular ha venido de a pocos, pero fue la sanción a Kenji la que originó un autogol de media cancha, evidenciándose así una latente crisis, crisis que no ha llegado a su más alto nivel, porque aún no se ha dado un enfrentamiento abierto entre el parlamentario y su hermana, la ex candidata presidencial.

Se ha hablado mucho de que Kenji ha sido más insistente respecto de la salida de su padre y que ha hablado del tema en reiteradas veces con PPK. Lo que es cierto es que con Fujimori en libertad, la facción albertista ganaría peso, algo que no le convendría para nada a la lideresa actual de FP, creciendo de este modo el poder del hermano menor en FP y en la población, pues existe un sector importante que reconoce el trabajo solidario y de concertación con el gobierno. Simpatías que ha logrado conquistar en varios flancos: desde los más naranjas, hasta los más recalcitrantes anti-fujimoristas.

El presidente no desea causar división entre los peruanos (nadie en su sano juicio lo querría), por eso se estaría buscando la ocasión propicia, para manifestar un gesto de reconciliación – si es que así se da finalmente - pues se piensa que con un pase al Mundial y la euforia que se desencadenaría con ello, gran parte de los peruanos (incluso los que no estuvieron a favor del indulto), se identificarían con el tema.

¿Pero acaso, ahora sucede que dependerá de un golazo de la “foquita” o de “orejas” para que Fujimori grite su “libertad”?. No me gusta mucho la idea, como tampoco al 50% de los peruanos, pero es lo que hay. Como fuera que clasifiquemos el indulto a estas alturas, esperamos que el presidente tome la mejor decisión y esté evaluando y reflexionando sobre los activos y pasivos que traería consigo. Los familiares de las víctimas de los casos de Barrios Altos y la Cantuta también tienen todo el derecho a ser escuchados por el presidente, así como darles una explicación de alguna medida por el bien de nuestro país.

 




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