La ruta de la muerte

Hay riesgos que tomamos en la vida que nos pueden pasar factura, nos pueden costar la vida misma.  Eso les costó a 37 pasajeros que abordaron alguno de los tres buses informales siniestrados en la Panamericana Norte a la altura de la ciudad de Huarmey, el pasado lunes 23 de Marzo.

Cuando suceden estas desgracias, nos lamentamos mucho al ver la pena ajena y suspiramos con alivio porque la tragedia no es propia, nos solidarizamos con las familias y lanzamos bien merecidos reproches a nuestras autoridades por su negligencia u por omitir su deber de fiscalización y con ello  permitir que empresas que inclusive han sido sancionadas por anteriores accidentes sigan circulando y ocasionando más muertes. Cómo es posible que una empresa como Murga Serrano, propietaria de uno de los buses que chocaron en Huarmey, siga circulando cuando está en el ranking de los que tienen el más alto índice de accidentes de tránsito, cuya flota siniestrada en el 2012 ocasionó 5 muertes y dejo 71 personas heridas, según el último reporte publicado en su web por el Ministerio de Transportes.

Sí, la inacción y la negligencia de nuestras autoridades nos indignan pero no nos eximen de una cuota importante de responsabilidad. Acaso no es también responsable de su desdicha aquel que asume el tremendo riesgo de subir a un bus de ruta porque es barato sin exigir que le brinden un servicio seguro. Esa maldita costumbre de preferir lo informal a lo formal  por ser barato cuando al final lo barato sale caro.

En el año 2006, la Defensoría del Pueblo publicó el Informe Defensorial 108 denominado “Pasajeros en riesgo: La Seguridad en el Transporte Interprovincial” en el que recomendaba entre otras cosas: usa los cinturones de seguridad, NO UTILICES LOS TERMINALES TERRESTRES INFORMALES, no abordes el autobús con parabrisas trizados, no abordes el bus sino tiene el holograma del SOAT, exige que no exceda el límite de velocidad, No viajes parado ni sentado en el pasillo cuando vayas en ruta interprovincial.

Han pasado 9 años de ese informe y las recomendaciones son las mismas. Es indispensable que el ciudadano que opta por un bus de ruta aprenda a exigir que éste  cumpla con los requisitos mínimos de seguridad y adquiera hábitos de transporte seguro como el uso de cinturones de seguridad o no ocupar los pasillos que los ponen en una situación mucho más vulnerable ante un accidente. Necesitamos educar ciudadanos responsables y consientes de las consecuencias y de los riesgos de optar por la informalidad, porque solamente así no habrá lamentos futuros.




Martes 14 de Abril de 2015

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