Lucha contra el narcotráfico (Parte II)

El narcotráfico, como una de las más graves amenazas a nuestra política, economía y seguridad, fue puesto como uno de los principales puntos de agenda en la campaña electoral.  Las elecciones ya pasaron, necesitamos poner paños fríos, reconciliar a este país dividido en dos, moderar el discurso, cerrar heridas y seguir adelante; pero, esto no significa encarpetar el problema nuevamente, ponerlo a un lado como si nada hubiera pasado, es necesario abordarlo y aterrizar el tema sin apasionamientos de campaña.

Como ya lo mencionamos, la infiltración del narcotráfico es una amenaza latente en todos los países de la Región, por eso la ONU señala que a las economías de América ingresan anualmente un promedio de 1,500 millones de dólares provenientes de ese comercio ilícito; convengamos también que ningún partido político está ajeno o se ha salvado de que se les vincule con personajes procesados, sentenciados o vinculados a este ilícito. Esto no significa que como todos están embarrados se legitime su presencia en la política o en la economía, no.  Considero que este sinceramiento es importante porque grafica lo grave del problema y la urgente necesidad de solucionarlo.

La política antidrogas del país tiene como ejes estratégicos: el desarrollo alternativo integral y sostenible para desvincular al agricultor del cultivo ilícito de hoja de coca orientándolo hacia otro cultivo que le signifique una economía lícita; la interdicción y sanción, que significa la desarticulación de las organizaciones del tráfico ilícito de drogas, un control del uso de insumos químicos, labor de inteligencia financiera para la detección y sanción del lavado de activos así como también el efectivo decomiso de drogas y activos; y finalmente la prevención y rehabilitación del consumo de drogas, que es el componente más importante.

En relación al desarrollo alternativo, para que el agricultor sustituya el cultivo de hoja de coca por otro, en principio debe resultarle rentable, necesita contar con un capital que le permita adquirir los insumos, recibir capacitación, acceder a tecnología y también tener acceso al mercado para su comercialización, lo que  implica infraestructura de transporte adecuada. Esto en parte se viene haciendo de manera focalizada con el programa PIRDAIS y la cooperación extranjera (Alemania, Unión Europea, USAID, UNODC), pero necesitamos más, mucho se avanzaría dándoles a nuestros agricultores cocaleros acceso al crédito y fomentando su asociación.

Por otro lado, lo que se debe erradicar de la zona cocalera son los grupos delincuenciales que operan en torno al narcotráfico y esto se hace con labor de inteligencia, represión policial en alianza con un Ministerio Público y Poder Judicial eficaz. Además, un componente estratégico es el control de insumos químicos, cuya fiscalización y efectiva sanción aportaría muchísimo en esta lucha contra las drogas. Este es el acento que hace falta, en este tema los actores deberían recibir incentivos por logro obtenido, con tal de hacer de esta lucha, una lucha eficaz.

Mucho podríamos decir sobre cada uno de los ejes estratégicos mencionados, pero la verdad es que para lograr políticas y acciones antidrogas efectivas  se necesita un gobierno con voluntad política real y sincera, que delegue esta lucha en un líder empoderado que siga una estrategia única a corto, mediano y largo plazo, que sea parte de un compromiso o pacto político que trascienda un gobierno.

Por otro lado, para evitar la infiltración del narcotráfico en nuestra política algo se ha hecho en el seno del Parlamento, sin embargo hay aún tareas pendientes y temas que se deben abordar y que desarrollaremos en nuestra próxima publicación.




Viernes 27 de Mayo de 2016

Según la última información oficial de DEVIDA (2014), el Perú produce alrededor de 100,800 toneladas de hoja de coca al...

Miercoles 29 de Junio de 2016

Este 28 de junio, Pedro Pablo Kuczynski y sus dos vicepresidentes recibieron las credenciales que los legitiman como el nuevo...