PIANO PIANO SI VA LONTANO

Qué tanta insistencia con la eliminación del voto preferencial. En el discurso todos los políticos lo quieren eliminar pero cuando se traslada esa discusión al Congreso la conclusión es que no hay consenso. Y no hay consenso porque no se puede eliminar el voto preferencial sin dar unos pasos previos.

Los que quieren eliminarlo sostienen que su uso genera la lucha fratricida entre los candidatos de una misma lista pues tienen que lograr que el elector prefiera a uno por encima de otro del mismo partido, lo que provoca batallas campales entre correligionarios, fracciones en la unidad de esa organización y no ayuda a fortalecer los partidos políticos.

Para algunos distinto sería si se eliminara el voto preferencial y se vota por lista cerrada y bloqueada. El elector ya no manifestaría su preferencia por uno entre todos los candidatos propuestos por el partido, no votaría por la individualidad sino votaría por el partido y es el partido el que determinaría el candidato que accede al escaño de acuerdo al orden de prelación consignada en la lista de candidatos.

Siendo así, se fortalecerían los partidos políticos porque éstos podrían determinar internamente a sus candidatos y el orden en que accederán a un escaño de acuerdo a una evaluación de probidad, méritos y trayectoria.

Esto sería así en el mundo ideal pero no es lo real, al menos no en nuestro país, seamos honestos!. 

En un país con un sistema de partidos débil, cuyas organizaciones políticas tienen seudo- democracias internas porque algunas son fictas o manipulables,  donde es una cúpula la que elige a sus candidatos por influencia o compra de cupos; es mejor darle al ciudadano, por ahora, la oportunidad de seleccionar al candidato de su preferencia, con el que se sienta representado y el que de todos los propuestos por el partido sea el que ocupe el escaño.

Por ello, cuando se habla de eliminar el voto preferencial no se puede defender esa posición sin condicionarla a que primero se fortalezcan los partidos políticos. La eliminación del voto preferencial en este momento, sin dar unos pasos previos, sería una irresponsabilidad.          

Uno de los pasos que se tiene que dar para fortalecer los partidos políticos es garantizar que en el interior de ellos haya una amplia, real y democrática participación de todos los afiliados en la elección de sus candidatos. En esa línea, el Jurado Nacional de Elecciones en su propuesta de la Nueva Ley de Partidos Políticos (Proyecto de Ley No. 3060) planteó que sean los organismos electorales (JNE, ONPE y RENIEC) los encargados de la organización, desarrollo y fiscalización de las elecciones internas de los partidos políticos.

El fortalecimiento de los partidos empieza con garantizar su democracia interna. Sólo así  encontraremos en las próximas elecciones listas de candidatos que contengan una real representación política, y se evitaría de algún modo el enquistamiento de cúpulas, al candidato por influencias económicas o de otra índole; y el pueblo podrá elegir autoridades entre candidatos que realmente representen una trayectoria política respaldada en votos desde el interior de sus partidos.

A un año de las elecciones del 2016, los partidos tendrán que realizar sus elecciones internas en el último trimestre de este año. Qué importante sería lograr esa reforma, dar ese paso para en un futuro llegar lejos.




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