CONVERSANDO CON UN VIEJO III

 

Centro de Lima (Plaza San Martín III)

En mi última carta les digo que fui al Queirolo en busca de un buen pisco para reflexionar sobre lo que había escuchado de la boca de este viejo, y no lo van a creer, volví donde él.

Conocí a diez o doce jóvenes alrededor suyo y les encargó de que me hermanaran. Me miraron y me preguntaron si yo había llegado atraído por los libros, por la palabra del viejo, o como ellos se consideraban, siendo un perro solitario en busca de la jauría. Les dije que me sentía bien al lado de este hombre con barba.

Yo no sabía antes de llegar aquí, qué era aprismo y aproveché para preguntarle a ese hombre ¿qué era un aprista?, saben que me dijo, que un aprista era un hombre preparado para cualquier contingencia o situación. Y, qué se necesita para ser un buen aprista le pregunté.

Lo primero es lo primero. Leer, leer, el que no lee, no podrá entender lo que es aprismo y le hice la pregunta, ¿dónde podría yo buscar para leer aprismo? y me dijo, yo tengo entre 100 a 150 obras sobre aprismo, escritas por apristas, que muy pocos conocen en el Perú. Hombres que han estado en el exilio, perseguidos por las diferentes dictaduras y gobiernos, hombres que han enriquecido con su conocimiento a Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Nicaragua, Cuba; hombres que se atrevieron a crear el APRA hace 80 o 90 años atrás.

Muchos de ellos carne de prisión, muchos abandonando familias, lo único que los empujaba es creer que el Perú podía ser un país mejor para todos los peruanos. Allí escuché hablar de Manuel Seoane, de Ramiro Prialé, de Negreiros Vega, de Cox; de los primeros sindicalistas del Perú, como Arturo Sabroso, como los Barba, ahí me enteré pues de Luis Alberto Sánchez, de Antenor Orrego, de Alcides Espelucín, hombres que han dejado poesía, han dejado ensayo social político, otros que han dejado plasmado en páginas la realidad nacional de su momento, hombres que han dejado biografías de Víctor Raúl y del APRA, otros que han escrito sobre problemas como Agricultura, educación. Era tanta la información que recibía, que ahora ya sé que buscar.

Voy a preguntar, voy a buscar en los libros quiénes eran esos hombres, voy a tratar de entender qué es el APRA, por qué la historia odia al APRA, por qué los ricos del Perú odian al APRA, por qué le han enseñado al pueblo del Perú a odiar al APRA sin conocerlo.

Yo no sabía que la gran cantidad de universidades, la mayoría de las universidades que hay en el Perú, son creación aprista. No sabía que antes de que exista el APRA, no existían ministerios de agricultura, ni de educación, ni de salud y otros ministerios más; y esa fue la gran subversión aprista.

No quería seguir preguntando, pero él me decía -pregunta hijo, pregunta, aquí nadie cobra por responder. Yo seguía preguntando y repreguntando, y si la primera vez quedé asombrado, esta vez me di cuenta que tenía que buscar y leer la historia del Perú.

Me volví a ir, no tengo plata para ir al Queirolo, no sé qué hacer, pero tengo unas ganas bárbaras de volver.




Jueves 27 de Agosto de 2015

Centro de Lima (Plaza San Martín II)

Amigos míos, gracias por sus saludos, preguntas y felicitaciones.

Yo era un joven equis, yo...

Jueves 12 de Noviembre de 2015

El gobierno de turno junto con la izquierda radical ha tratado por todos los medios de desprestigiar la imagen...