Punto de Encuentro

Qué tipo de República es la que está fracasando: ¿La República Empresarial o la República Plutocrática?

Apuntes para el debate entre una perspectiva de

izquierda estatista y otra perspectiva de izquierda social democrática peruana

 Parte 2

En la primera parte de este documento publicado en el Portal Punto de Encuentro, señalamos que sectores de la Academia y  políticos de Izquierda Estatista propusieron el concepto de la “República Empresarial” como un ensayo teórico para explicar el “grave proceso de Mega Corrupción estatal que acabamos de vivir en los últimos 10 años fundamentalmente, donde el mecanismo del poder económico fue copar directamente el Estado”. En esa perspectiva, señalamos que ese esfuerzo teórico y político sí permitía analizar el rol de un sector mercantilista del empresariado nacional, coaligado con intereses externos, para imponer a la sociedad un sistema de apropiación de recursos públicos a través de su copamiento directo del Estado.

Sin embargo, también señalamos que estirar de concepto de empresariado hasta crear “La República Empresarial” no tiene  sustento. Responsabilizar a todo el Empresariado y al modelo económico  es un error que la evidencia no respalda. No es la pretendida “República Empresarial” la que ha fracasado. Un grupo de empresarios o un grupo económico no son “los empresarios” del país. El empresariado no vinculado a la gestión de los Gobiernos de Toledo, Humala y PPK sigue trabajando y es el que genera riqueza y empleo, especialmente el empresariado emergente, popular y mediano nacional.  Ahí está sólida, toda la evidencia empírica de trabajo de campo de los trabajos de Arellano Consultores. Ni el grupo El Comercio+Graña y Montero+ Odebrecht son “el empresariado nacional”, como tampoco las miles de mypes, pymes y empresas nacionales medianas tienen que ver nada con la corrupción.

Aún más, es el modelo económico de libre mercado y de libre competencia los que han permitido desatar gran parte de las capacidades de innovación, emprendimiento y gestión de los sectores emergentes y populares, así como del empresariado mediano y grande nacional. Este esfuerzo ha permitido el mayor proceso de reducción de la pobreza que ha visto la sociedad peruana, especialmente en el 2do Gobierno Social Demócrata del APRA. Ahí están todas las evidencias y números del INEI, BCR, Encuestas Nacionales, CEPAL, etc.

¿Por qué entonces las izquierdas Estatistas y radicales lanzan el globo de “La República Empresarial”?  En el CDS  señalamos dos razones:

a) El origen ideológico autoritario, de donde emerge la concepción Estatista de la economía y de la sociedad, y

b) (lo más importante), para soslayar sus responsabilidades políticas y de gestión concretas y directas en la Mega Corrupción que nos envuelve, y “externalizar” los “costos políticos”  hacia un concepto abstracto.

Aquí es bueno señalar que no es la primera vez que la academia de Izquierda Estatista y sus actores políticos crean post verdades como Relatos encubridores de la realidad.  Ya antes crearon el “relato” de la “Transición Paniaguista”, porque necesitaban justificar y fundamentar como un proceso democrático mayor,  sus propias apuestas de copamiento y alianzas políticas coyunturales que adoptaron específicamente en ese periodo corto de gobierno. Más allá de las calidades personales y democráticas de Valentín Paniagua, es claro que esa coyuntura política, en la realidad, fue un proceso que –contra su discurso-  abrió y legitimó a los principales actores de la Mega Corrupción que nos envuelve (Toledo, Humala y PPK) por un lado; y por otro lado, generó la exclusión política a actores políticos representativos mayoritariamente de los sectores populares (el aprismo, el fujimorismo y el Castañedismo, por señalar a los principales) para instaurar en escenario de guerra política y judicial.

La verdadera “Transición Democrática” que cambió a la cultura democrática, actores y sistema políticos, y a la sociedad en su conjunto, fue la “Transición Hayista”[1]

Retornando a la explicación y adecuada caracterización del Origen de la Mega Corrupción, si no es cierta la hipótesis encubridora de la “República Empresarial”, ¿Cuál es la naturaleza de la República que estamos sufriendo como sociedad y Nación?

Como parte de las reflexiones y análisis del Grupo de Trabajo del CDS, Enrique Valderrama publicó a fines de mayo en este Portal y en el diario Expreso la hipótesis de la “República Plutocrática”. Veamos. Lo primero que señala es que “En el Perú es claro que se ha configurado una nueva plutocracia, contraria a los intereses de los sectores populares y al acceso de los mismos a mayores niveles de participación en la generación de riqueza y en sus posibilidades de participación política”. ¿Qué es una Plutocracia?  Es el gobierno de los ricos.  Es el Estado y el Gobierno apoderados por los intereses de un grupo, de una Oligarquía económica, a espaldas de la voluntad e interés general de la sociedad. Un Gobierno Plutocrático condiciona e influye para que las decisiones del Estado no correspondan al interés del bien general o de los grupos vulnerables priorizados por el acuerdo y debate político, sino para que estas decisiones estén sometidas a instrucciones que defiendan llanamente los intereses económicos de esta Oligarquía económica.

Por esta razón es que no es TODO el empresariado. Es un grupo o sector empresarial el que ha tomado el control del Estado. Es una Oligarquía (Gobierno de unos pocos) en este caso Plutocrática (de los ricos). En esta línea Valderrama lo señala correctamente “Naturalmente no son todos los grandes empresarios, sino un sector específico que desde el 2001 en adelante ha sido sistemáticamente favorecido con la  contratación pública en términos de escándalo y a cambio de prebendas. Esto a su vez forma parte de una tendencia global en el que los grandes capitales, usualmente apátridas buscan maximizar sus ganancias y su penetración en los mercados de todo el mundo, para cuyo objetivo la organización política de lo popular resulta incómoda, la solidez del Estado nacional debe ser mínima y la conducción gubernamental debe estar en manos de aliados complacientes, como Humala o mejor aún por sus agentes, como Kuczynski, por ejemplo”. En el caso del Perú específicamente es –siguiendo a Valderrama-  “El "club de la construcción es la expresión máxima de esta neo oligarquía, la cual además es accionista en numerosos medios de comunicación - la aplastante mayoría- desde los cuales disparan sistemáticamente contra sus adversarios políticos. Recordemos que éstos sectores se amarraron hasta el cuello con Odebrecht y otras grandes empresas brasileñas corruptas”.

Es claro entonces que el problema no es el Modelo Económico que está en marcha. Por el contrario, esta nueva Oligarquía busca rentabilizar ganancias mediante el mercantilismo más grosero posible, usando al Estado a su favor. No buscan la competencia. Buscan posesionarse y mover al Estado para defender sus intereses. Pondremos un ejemplo que –por el Mundial de futbol- ha pasado desapercibido: el Grupo Graña y Montero ha sido excluido por el Poder Judicial de todo el proceso de investigación a Odebrecht y sus socios.

Seguirá…

[1] Qué ser á motivo de otras publicaciones.