Punto de Encuentro

ENIGMÁTICA MISIVA

El congresista Juan Sheput lo ha dicho bien la mañana de ayer (viernes): "En política quien confía, no hace política. En política, se generan las condiciones para que los hechos sucedan".

Los hechos y una suspicacia, son los siguientes :

Los ejes expuestos por el Primer Ministro, César Villanueva, ante el Congreso de la República con motivo de la cuestión de confianza, radicaron en 1) la lucha contra la corrupción y 2) la institucionalidad democrática.

Como consecuencia, hubo un largo debate sin zalema a la conducción gubernativa de Martín Vizcarra, aunque con aparente consenso del Pleno por incorporar a su agenda inmediata la tarea de culminar exitosamente el proceso de consulta popular (capítulo político que generó la cuestión de confianza).

Mas, en carta dirigida desde la Mesa Directiva del Parlamento al Presidente, se hace referencia que "de acuerdo al artículo. 86 del Reglamento Interno del Congreso se otorga el voto de confianza al gabinete ministerial sobre los ejes 1 y 2 detallados" en el Hemiciclo.  

¿Dónde radica la suspicacia? En la carestía de mención alguna sobre las cuatro propuestas de reforma constitucional propuestas por el Ejecutivo y en la ausente tentativa de plazos a cumplir en las próximas semanas, por parte del Legislativo.

No solo surge, entonces,  la dubitación referente a fechas márgenes para llevar a cabo el Referéndum, sino que atendiendo a las palabras de la histórica congresista fujimorista, Luz Salgado, se puede advertir que, "las reformas pueden ser aceptadas también en dos legislaturas ordinarias". 

Políticamente, ¿Cómo se sostendría un ánimo adverso al referéndum y a su ágil culminación?

El Congreso podría sostener la idea de que en vista del estrenado entendimiento republicano entre poderes de Estado, se le ahorraría un esguince al Fisco, si la consulta ya no es realizada  por "evidente".

De esta manera, Fuerza Popular, podría asir fuertemente la cautela de las reformas judicial y politicas, no sin antes asegurarse de que el Ejecutivo se empieza a tornar dócil y convierte al fujimorismo, nuevamente, en su cesionario favorito.

En efecto, el gobierno podría quedar deslucido luego de haber teledirigido a su primer ministro y que este haya fracasado soberanamente. 

El intento de un nuevo uso  misilístico del mismo gabinete redundaría la sospecha de que el Ejecutivo, ahora sí, pretende a toda costa encontrar fracciones y cerrar el Congreso.

Quienes hoy claman el cierre del Congreso podrían gritar mañana por cambiar a un gabinete magullado. Recurrir siempre a pasiones masivas conlleva a desconocer los desenlaces, por  sorpresivos.

Mientras que el fujimorismo ganaría preciado tiempo para fibrar musculatura por ahora desinflada.

El Ejecutivo algo de interés debería cobrar a las palabras de Sheput y no ampararse en "ingenuidades" recusables a quienes ejercen el gobierno.