Punto de Encuentro

EL VOTO PARLAMENTARIO APRISTA

En sesión convocada por el presidente de la Mesa Directiva, la Comisión Permanente del Congreso de la República acordó por mayoría, con votos de Fuerza Popular (FP) y de la Célula Parlamentaria Aprista (CPA), evitar cualquier sanción al ex presidente del Poder Judicial, Duberlí Rodríguez; al Fiscal de la Nación, Pedro Chávarri y al congresista fujimorista Héctor Becerril.

Estas autoridades (dimisionarias o vigentes) han salvado, gracias al coincidente y repetido voto de ambas agrupaciones parlamentarias, los informes acusatorios que la sub Comisión de Acusaciones Parlamentarias había preparado para cada uno de los casos. Es especial el caso de Héctor Becerril.

El relato del enfrentamiento cotidiano, en nuestra escena política, hace sospechar que el voto aprista a favor del archivamiento de los casos de Chávarri y de Rodríguez tienen un sentido de posición, más que de convicción, legítimo ante el considerado despliegue en varios frentes del Ejecutivo y sus aliados, por deshacerse de algunos funcionarios incomodos.

Estrategias del actual gobierno que la CPA ha denunciado largamente, durante los últimos días, mediante diferentes manifestaciones y declaraciones en los medios de comunicación.

Dicha amenaza, que algunos elementos del Congreso perciben en el Ejecutivo, procuran constantemente la colisión de las posturas apristas contra supuestas pretenciones del Gobierno por copar y manipular instituciones autónomas, como el Ministerio Público, para evitar aligerar investigaciones a sus más encumbrados líderes envueltos en los entramados de Lava Jato, como sería el caso del ex presidente Pedro Pablo Kuczynski, actual aliado de Martín Vizcarra.

En esta concepción del escenario político nacional, el voto a favor de Duberlí Rodríguez sería un suplemento necesario para “medir a todos con la misma vara” y lograr resguardar el objetivo máximo. En el ruedo político, se comprende el trazo divisorio de actos beligerantes de unos contra otros. Sin embargo, ¿qué conlleva a los parlamentarios apristas a participar activamente, con un voto favorable, de la causa de Héctor Becerril?

A simple vista es un tópico aparte de la suerte aprista el sino que el congresista naranja pueda correr, sobre todo al observar la singularidad de este apoyo. Un único voto aprista (Mauricio Mulder) de ayuda a Becerril, que queda peregrino ante la consigna de dieciséis indubitables votos fujimoristas autosuficientes.

El voto aprista parece estar de más. ¿No le sirve a la CPA, en casos abrumadores como este, la abstención? Los representantes parlamentarios de esta agrupación sustentan que la carencia de pruebas contundentes en la acusación constitucional, no brindan argumentos suficientes para sanción parlamentaria ni para la apertura de investigación fiscal.

¿Desconocen los herederos de las curules de Ramiro Prialé y Luis Alberto Sánchez que para aprobar un informe acusatorio parlamentario, en materia constitucional, no es necesario la dación de pruebas concluyentes, sino que la suficiencia de indicios no despreciables, proporciona que cada caso obtenga el rigor de la labor especializada de la Fiscalía?

No es el Parlamento el encargado de probar nada en sus actos concluyentes, sino de recomendar y encargar al Ministerio Público las investigaciones pertinentes que logren elaborar, recién en despacho fiscal, teorías en base a pruebas que sean elevadas a nivel judicial.