Punto de Encuentro

¡MIRA, UN GOLPE!

La acumulación exorbitante de poder, dentro del sistema democrático, es posible y es terriblemente ambigua. ¿En qué momento darnos cuenta cuándo la autoridad legítima pierde su legitimidad por violentar las fronteras del poder?

Martín Vizcarra y César Villanueva, Presidente y Primer Ministro, respectivamente, arguyen al unísono que desde el Ejecutivo se respeta la separación de poderes del Estado y se busca la estabilidad política del país.

Voz oficialista bastante contrastable con su proceder en los últimos días como lo dicho por Villanueva con respecto al Fiscal de la Nación y su renuncia como requisito para retomar el diálogo.

Bandos políticos en directo sentido de colisión existen. Lo atestigua la ciudadanía y la ciudadanía lo sufre. Sufre el desgaste inútil de una bronca inacabable.

Precisamente por lo fútil de esta lucha, es que prestamos atención ahora a un nuevo intento de contaminar aún más el escenario:

En estos días somos testigos de la proliferación de fake news que alertan sobre un supuesto “golpe de Estado” a realizarse este domingo 04/11/18, liderado por el propio presidente Martín Vizcarra. Léase un “autogolpe” a modo de nostalgia por el 92.

¿Qué es lo que exactamente buscan campañas desinformativas como esta? 

A primera vista, se diría que se busca el engaño para trabajar sobre él la idea de que el gobierno ha retrocedido ante la insana tentación de haber llevado a cabo tan macabro plan. Tal vez esa sea la intención. Aplausos. 

Olvidan los autores del “putch” fake que ¡los golpes de Estado no se avisan, no dejan notar! Los recientes cambios en las direcciones generales de las Fuerzas Armadas son reales y muy a medida de Vizcarra, sí, pero esto no anuncia un inminente coup d´État.

¡Los golpes no se avisan! Vienen por la izquierda o por la derecha y vienen en cualquier momento, menos en el que uno lo pueda advertir. Alberto Fujimori lo anunció en vivo y en directo una fecha que no tuvo bombos y platillos de antesala. Juan Velasco Alvarado daba la mano a su víctima, en señal de fidelidad militar a la Constitución, horas antes de perpetrar su golpe.

En ambas ocasiones detallas el ambiente político se mantuvo cargado, muy cargado, durante las semanas previas al funesto desenlace del quiebre democrático, tan repetido y sufrido por la población peruana, pero en ningún momento existió zahorí pregón que vaticinara con día, hora y fecha en el calendario un proyecto de tal característica.

Perder el tiempo en “advertencias” como esta es querer jugar a brujos en terrenos mucho más complejos. Mejor es andar atento a todos los acontecimientos, pero sin desconocer las nociones mínimas del arte y las piruetas de la política.