Punto de Encuentro

¿Embajador Forsyth fue autorizado o es maniobra de la Cancillería?

Harold Forsyth, embajador de Perú en el Japón y ex Vice Canciller de Humala; ha publicado en el diario El Comercio un artículo lamentable en donde no sólo dispara contra la solicitud de asilo político presentada por el ex Presidente Alan Garcia, sino que además ataca a la República Oriental del Uruguay recordando eventos sucedidos en 1996 en el marco de la toma de rehenes que llevó a cabo el MRTA; añadiendo a esa referencia una posición nada respetuosa de relativizar el prestigio del hermano país afirmando que esa imagen de "la Suiza de America" no corresponde a la realidad. 

El tema es grave. Forsyth es un diplomático en actividad y no puede emitir opiniones políticas y menos en un tema delicado como el asilo político. Forsyth representa al Presidente de la República en Japón y sus opiniones desatinadas respecto al Uruguay hacen flaco favor a la imagen del Perú. ¿El Canciller Popolizzo autorizó al embajador Forsyth emitir esas opiniones o fue por la libre con una opinión personal?. De ser lo segundo merecería como mínimo un público llamado de atención severo. Pero, además,la actitud del mencionado embajador abre muchas dudas e interrogantes: 

¿Es también una casualidad la desleal declaración contra Alan Garcia de su ex Canciller Allan Wagner, que ocupa el cargo oficial de Director de la Academia Diplomática al mismo tiempo que preside Transparencia, ONG de conocido perfil izquierdista criollo y anti aprista? ¿Es verdad la denuncia del parlamentario Elias Rodriguez de que nuestra embajada en Uruguay sirvió de tramitadora de los congresistas comunistas para las audiencias ante los diputados uruguayos? ¿Todas estas son coincidencias ?

Fuentes relacionadas al mundo diplomático comentan que Forsyth ha buscado con desesperacion ser Canciller en la época de Toledo, con Humala, y también con Kuczynski, espacio de tiempo en el que se dice que estuvo a punto de asumir ese alto cargo en el Gabinete que iba a presidir Alberto Borea y que abortó porque sobrevino la vacancia. Al parecer este diplomático está evidenciando su lealtad a los objetivos persecutorios de Vizcarra respecto a sus adversarios políticos, a cambio del anhelado Ministerio de Relaciones Exteriores.  

Sin embargo, tampoco podemos descartar que además de ser una maniobra para congraciarse con el Ejecutivo de parte de Forsyth estemos presenciando una sistemática utilización de la Cancillería en pleno para impulsar un objetivo politico subalterno contra Alan García y el APRA.

Esto último confirmaría ampliamente la tesis del aprismo de que vivimos la reedición del ejercicio de la persecución política, esta vez refinando sus formas, pero pisoteando los derechos fundamentales de los opositores, usando para ello todas instituciones de la vida republicana. 

Torre Tagle debe dar una explicación.