Punto de Encuentro

Su lucha fue solo contra ‘Cuellos Blancos’ y protegió a Odebrecht

BALANCE DEL MENSAJE DEL 28 DE JULIO DE 2018

En su discurso del 28 de julio de 2018 el presidente Martín Vizcarra asumió un paquete de compromisos que tenían como objetivos centrales la lucha contra la corrupción, el fortalecimiento institucional del país, el crecimiento económico, el bienestar de la población y la “descentralización efectiva para el desarrollo”.

Ha pasado un año y sería banal hacer un resumen de cada uno de los desagregados de esos “cinco ejes” que se empezaron a implementar con la  reforma judicial y política sobredimensionando el llamado caso “Cuellos blancos” para el control del sistema de justicia y la demolición del Congreso.

Esta orientación de Vizcarra sirvió, además, para ocultar el caso de corrupción más grande de la historia del país, el caso Odebrecht o Lava Jato peruano, cuyo manejo, por pare de los fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez, de la mano de la ONG IDL, ya hace agua. No es casual que en el mensaje del año pasado no haya ninguna mención a este megacaso.

Con la llamada democracia plebiscitaria, es decir el referéndum de diciembre del año pasado, consiguió los objetivos del control del sistema de justicia, a partir de la Fiscalía de la Nación y la captura de la Junta Nacional de Justicia (JNJ), que hace las veces del desactivado Consejo Nacional de la Magistratura.

En este año que pasó los resultados conocidos sobre la JNJ han sido un fiasco. Aún está fresca la renuncia del único candidato que aprobó todos los requisitos para formar parte de dicha entidad aún fallida, Pedro Patrón.

Sobre la reforma política el debate terminó a capazos este jueves en el Congreso de la República sobre el tema de la inmunidad parlamentaria en un punto centro. El Legislativo tendrá 45 días hábiles de plazo para ver casos de esa naturaleza y si no los soluciona, pasará automáticamente a los fueros del Tribunal Constitucional.


Y todo esto es aún una primera votación. Lo que implica que el conflicto puede continuar, incluido con el cierre del Congreso, más aún si ya se han presentado voces en el sentido. El panorama es entonces sombrío. Y es que el Perú no solo está dividido sino fracturado, como se puede ver hasta en uno los pocos “logros” del Gobierno, como es su agenda de género.

Odios atizados adrede con la reforma judicial y política olvidando que un mandatario antes que dividir, une, y antes de destruir, construye.

(Fuente www.expreso.com.pe)