Punto de Encuentro

El régimen chino sigue confiando en el Gobierno de Hong Kong y no enviará al Ejército

Pekín insiste en el modelo «un país, dos sistemas» si no se ataca la soberanía nacional y rechaza las «injerencias extranjeras» sobre un tema interno

Además de por la lluvia de gases lacrimógenos que inundó ayer el centro de la isla, los hongkoneses contenían la respiración este lunes ante el anuncio que el régimen chino iba a hacer sobre las protestas políticas que tienen revolucionada a la ciudad desde hace un mes y medio. Por primera vez desde la devolución por parte del Reino Unido en 1997, iba a dar una rueda de prensa la Oficina para Asuntos de Hong Kong y Macao del Consejo de Estado (Gobierno chino). Pero, como suele ser habitual en este país, ha sido más importante lo que no se ha dicho que lo anunciado, que era ya sabido.

Como era de esperar, Pekín sigue «apoyando con fuerza al Gobierno de Hong Kong dirigido por Carrie Lam y a la Policía para que haga cumplir la ley». Así lo señaló el portavoz de esta Oficina, Yang Guang, según informa el periódico «South China Morning Post». Intentando tranquilizar a los hongkoneses, que se han manifestado en masa contra la controvertida ley de extradición a China porque temen les hará perder sus libertades, aseguró que «el modelo de "un país, dos sistemas" es la mejor forma de gobernar Hong Kong y el Gobierno central no cambiará esa dirección».

Pero, para seguir manteniendo este sistema, explicó que no se pueden traspasar tres líneas rojas: «no dañar la seguridad nacional, no cuestionar la autoridad del Gobierno central ni de la Ley Básica (mini-Constitución de la ciudad) y no usar a Hong Kong como base para debilitar a China».

Preguntado por un periodista si la guarnición del Ejército Popular de Liberación se desplegaría por las calles para sofocar la revuelta, se limitó a recordar que la Ley Básica tiene unas claras instrucciones al respecto. Aunque no las detalló, están recogidas por su artículo 14, que establece que el Gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong, que goza de cierta autonomía y más libertades que el resto de China, «puede pedir asistencia de la guarnición al Gobierno Central cuando sea necesario para mantener el orden público y ayudar en caso de desastres». Con funciones defensivas y el compromiso de no interferir en los asuntos locales, Pekín mantiene en Hong Kong un destacamento del Ejército Popular de Liberación, cuyas oficinas administrativas y de inteligencia están en un edificio blanco coronado por una estrella roja junto a la sede del Gobierno y el Parlamento.

Después de que, la semana pasada, el Ministerio de Defensa recordara que esta guarnición está al servicio del Gobierno local, en Hong Kong ha cundido la inquietud por una posible intervención militar, sobre todo tras los violentos enfrentamientos del fin de semana entre los manifestantes y la Policía. Aunque los expertos creen que Pekín no se atreverá por el alto coste político de dicha decisión, que muchos compararían con la ley marcial que precedió a la masacre de Tiananmen hace 30 años, es una opción que no se puede descartar. «Si Pekín manda al Ejército, será el final del modelo de “un país, dos sistemas” y dará al mundo un mensaje muy negativo», advierte a ABC Kwok Ka Ki, diputado del Partido Cívico. A su juicio, ese mensaje es que «no se puede confiar en China».

Esperanzas de reconducción

Al menos de momento, Pekín no contempla esa posibilidad y sigue confiando en la Policía de Hong Kong para atajar las protestas, que empezaron de forma pacífica y se han radicalizado hasta acabar en auténticas batallas campales. Confiando en que «la sociedad salga del conflicto político lo antes posible», Yang deseó que «ciertos sectores se opongan firmemente a la violencia y apoyen la legalidad». Tal y como repitió un par de veces, «la violencia es violencia y los actos ilegales son ilegales. Esto no es discutible y las injerencias no están permitidas porque Hong Kong es un asunto interno de China».

Sin señalar a Estados Unidos o al Reino Unido, como han hecho otros portavoces oficiales chinos, criticó que «alguna gente irresponsable de países occidentales ha hecho comentarios irresponsables». En su opinión, «es ridículo» que «algunas personas tengan empatía por acciones ilegales y violentas, pero cuando se trata del trabajo policial en mantener la ley, el orden y la estabilidad en la sociedad, los manifestantes creen que la Policía debería ser responsable y condenada».

Además de alertar sobre el «serio impacto económico» que están teniendo las protestas, mostró su respeto por las decisiones del Gobierno de Hong Kong sobre la polémica ley de extradición, como presentarla y luego retirarla. Pero evitó una pregunta de otro periodista sobre una investigación independiente del uso de la fuerza por parte de la Policía, a la que respaldó por completo.

Tras las dos últimas jornadas de choques violentos, Hong Kong respira a la espera de las nuevas protestas convocadas para este fin de semana.

(Fuente www.abc.es)