Punto de Encuentro

EL CORONAVIRUS DEJA A PUTIN SIN SU GRAN DESFILE DEL 9 DE MAYO

En las últimas 24 horas, se han registrado en toda Rusia 3.448 nuevos casos de coronavirus, 60 más que el miércoles, lo que eleva el total a 27.938 infectados.

Antes de que se desatase la actual pandemia, el presidente Vladímir Putin planeaba celebrar por todo lo alto el 75 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, que en Rusia se conmemora el 9 de mayo. Había invitado a Moscú a todos los grandes líderes mundiales y, aunque el presidente estadounidense, Donald Trump ya había anunciado que no acudiría, el francés, Emmanuel Macron, sí había confirmado su presencia.

Se veía venir que el gran desfile militar conmemorativo en la Plaza Roja de Moscú no se iba a poder organizar en pleno ascenso de la epidemia de COVID-19 y por el alto número de personas que reúne. Faltan poco más de tres semanas para el 9 de mayo y todo indica que para entonces la capital rusa, punto álgido de la propagación de la enfermedad en todo el país, no habrá podido superar el trance.

Las autoridades no han suspendido oficialmente todavía la cita. Parecía como si todavía atisbasen alguna esperanza de que pueda tener lugar en la fecha señalada. Pero las asociaciones de veteranos, conscientes de la grave situación reinante, han enviado a Putin un escrito solicitando que la parada militar se posponga a una fecha más propicia, probablemente a septiembre.

«En nombre de toda la comunidad de veteranos le pedimos tomar la difícil pero justa, a nuestro entender, decisión de celebrar el desfile en otra fecha», reza la carta remitida al máximo dirigente ruso, difundida por distintos medios de comunicación rusos.

A las pocas horas de que se supiese de la misiva de los veteranos, la agencia Interfax citaba una fuente del Kremlin que aseguraba que «la decisión de posponer el desfile ya está tomada. Será anunciada en breve». Hoy Putin se reúne con su Consejo de Seguridad y el diario RBK considera que podría ser el momento de anunciar el aplazamiento.

Un símbolo de su mandato

Desde su llegada al poder, el actual presidente ruso ha hecho de la victoria del Ejército Rojo sobre las tropas hitlerianas en la II Guerra Mundial todo un símbolo de su mandato y un factor ideológico de primera magnitud. De hecho, los desfiles conmemorativos, más que un recuerdo de los caídos soviéticos en aquella terrible contienda, se han ido convirtiendo en una exhibición de músculo bélico para mostrar al mundo, como afirma uno de los eslóganes más difundidos por el Kremlin, que «podemos repetir» aquella gesta.

Inevitablemente y puesto que quien dirigía la URSS durante la Gran Guerra Patria, nombre que se da en Rusia a la conflagración, era Stalin, a él le atribuye la propaganda de Putin gran parte del mérito de la victoria, si no todo en su totalidad.

El jefe del Kremlin, confinado todavía en su residencia de las afueras de Moscú de Novo-Ogariovo, apareció ayer de nuevo en otra videoconferencia con el Gobierno y lo hizo dando una imagen de mayor firmeza que en días anteriores.

Anunció un nuevo paquete de ayudas a la economía del país, a las pequeñas y medianas empresas, que se beneficiarían de más asistencia financiera, créditos subsidiados, una asignación de 23.000 millones de rublos (287 millones de euros) para las aerolíneas rusas, pese a que la previsión de pérdidas por el impacto del coronavirus será muy superior, y sugirió que las regiones podrían recibir 200.000 millones de rublos adicionales (2.500 millones de euros) para compensar los gastos que sufrirán los presupuestos ante la necesidad de luchar contra la pandemia.

En las últimas 24 horas, se han registrado en toda Rusia 3.448 nuevos casos de coronavirus, 60 más que el miércoles, lo que eleva el total a 27.938 infectados. El número de fallecidos alcanza los 232 y el de curados 2.304. En Moscú hay 1.370 nuevos contagios, lo que supone una disminución con respecto al día anterior de 404 casos y arroja un total de 16.146 infectados. Los muertos se sitúan en la cifra de 113.