Punto de Encuentro

“La segunda ola vendrá en el momento en que aparezcan nuevas personas susceptibles de ser infectadas”

Daniel Rivera Canseco entrevista a Ernesto Bustamante, biólogo y ex Presidente del INS

Daniel Rivera Canseco: Sr. Bustamante, luego de cumplir 100 días cuarentena, hemos observado que somos el sexto país del mundo con el mayor número de infectados por Covid-19. ¿Cuál considera que fue el punto de inflexión que determinó el fracaso de las medidas adoptadas por el gobierno?

ERNESTO BUSTAMANTE: Yo diría que hubo dos momentos en los que la estrategia adoptada por el gobierno empezó a no funcionar. La primera es cuando no se hizo un rastreo de contactos acompañando a la cuarentena. La cuarentena se hace precisamente para poder tener un número reducido de personas donde corretear y acorralar el virus, entonces por ello se aísla. Se usa para tener un gran porcentaje de la población, por ejemplo, un 98% de personas en pequeñas capsulas, que vendrían a ser los hogares de las mismas y uno se queda con pequeños porcentajes sueltos en la calle, estos son los trabajadores esenciales: trabajadores de salud, periodistas, bancarios, los que se encargan de suministros de alimentos y en ellos está el virus, hablo de la etapa inicial. El virus también está en las personas que están en sus casas, pero ellos si se enferman o contagian, se encuentran en sus hogares. Allí debió de aplicarse el sistema de rastreo de contagios. O sea, aquel que se enferma o se contagia, llama y se le atiende y serían muy pocos al inicio de la cuarentena, porque había apenas unos cuantos contagiados en el Perú. Entonces no se esperaba que hubiera muchos que, además de estar infectados, presentaban síntomas en sus casas y, si los hubiera, obviamente los iba a ver, pero pocos, entonces iban a ser fácilmente rastreados. El tema era que el virus estaba en la calle: entre los policías y los militares. No se hizo rastreo de contactos. El rastreo de contactos significa que yo aplico pruebas moleculares, porque son las que detectan el virus desde el inicio de la infección. Eso nos permite saber quién está infectado gracias a la prueba molecular. Una vez que lo tengo identificado lo aíslo y le pregunto quiénes fueron sus contactos en las pasadas dos semanas y luego voy y busco a esos contactos y les hago análisis moleculares y con aquellos que salgan positivos, se repite el ciclo. Eso se llama rastreo de contactos. Eso se hizo, por ejemplo, en España apenas se hizo la cuarentena y a los doce días ya se había alcanzado un pico. En el Perú no se hizo eso, más bien se optó por utilizar las pruebas rápidas - llamadas serológicas - que no detectan el virus en el momento inicial de la infección y, por lo tanto, no sirven para rastreo de contactos, porque cuando se detecta un ‘’positivo’’ ya es muy tarde para iniciar el rastreo y perseguir al contagiado para aislarlo. Ese fue un grave error, porque entonces la cuarentena solo sirvió para escondernos del enemigo, pero no para combatir al enemigo. Entonces, eso creó un punto de inflexión. Lo segundo vendría a ser el hecho que de las personas que acataron la cuarentena, no todos tenían la capacidad de aguantarla. Muy diferente es que a uno le digan: Mira, vas a estar en tu casa por quince días, aguanta y después sales, no te preocupes. Y otra cosa es que luego le vayas prologando esos períodos siete veces, en cuyo caso vas a tener siete quincenas que hacen los más de 100 días de cuarentena que tenemos a la fecha. Por ello, la gente no se pudo quedar en casa ya que no tenía ahorros, tarjetas de crédito o una refrigeradora para almacenar comida. Entonces, tenían que salir a la calle a buscar el dinero con que comprar comida o las necesidades de su hogar. El sistema de reparto de bonos no funcionó, porque para que funcione debemos hacerlo de manera oportuna. Se dice: ‘’hemos repartido tantos millones’’, pero cuántos meses le ha tomado repartir esos millones de soles a los millones de personas que dicen haber entregado el bono. Tomó demasiado tiempo y en consecuencia la gente empezó a salir porque tenían que conseguir dinero para comprar comida. Entonces, esos fueron los dos elementos que hicieron fallar la cuarentena. Recapitulando; primero no se usó el tiempo para poder rastrear contactos mediante análisis moleculares que identifiquen tempranamente al infectado y segundo no se pudo sostener a las personas en sus casas, mediante aprovisionamientos de alimentos. Por ejemplo, en Estados Unidos se reparten 600 dólares a la semana a cada persona. Si alguien gana menos de setenta mil dólares al año es considerado un sueldo de clase media, uno califica para recibir 600 dólares en sus hogares. No interesa si tienes trabajo, si lo perdiste o si lo estás buscando, de igual forma te dan el subsidio. La gente en ese momento ya tiene la tranquilidad de quedarse en sus casas y salir solo para comprar la comida que requiera, pero no para buscar el dinero con que comprar la comida.

Daniel Rivera Canseco: ¿Cree usted que el Presidente de la República, al afirmar en su momento que nos encontrábamos en una meseta, haya contribuido a fomentar la aglomeración de los ciudadanos en las calles de Lima Metropolitana y las regiones y, por lo tanto, a aumentar los contagios?

ERNESTO BUSTAMANTE: Claro y no solo ese evento, sino muchos otros. Por ejemplo, el dar las salidas según sexo, el hecho de dar un toque de queda que se iniciaba antes a las seis de la tarde, entonces la gente hacía lo que tenía que hacer en menos tiempo. Evidentemente, todos estos fueron malos anuncios y, en especial, decirle a la gente sobre una meseta, cuando en realidad no existía tal meseta. Yo entiendo que el presidente lo hacía con la intención de calmar la ansiedad de las personas, pero no hay peor cosa para aumentar la ansiedad que no decir la verdad, porque claro, es como si me dijeran ‘’no se preocupe, usted está muy bien’’, y yo me la creo, pero al día siguiente me sigo sintiendo mal. Entonces eso genera más ansiedad, porque si ya me dijeron que estaba bien, cómo es posible que me sigo sintiendo mal. Eso pasó con el pueblo peruano: se subestimó la inteligencia del pueblo. Yo pienso que sus asesores no le aconsejaron correctamente y optó por difundir optimismo y, más o menos, hacer lo que hace un coach antes de un partido de fútbol y decir: ‘’ustedes son buenos, ustedes son los mejores jugadores, ustedes han trabajado para esto toda su vida, ustedes van a ganar, etc’’, eso es básicamente hacer barra y así no se gana una lucha sanitaria. Está equivocado, porque eso quizás sería para una guerra donde ves al enemigo y uno tiene que salir a golpear más fuerte, puede ser. Pero no en una lucha contra un virus, eso es totalmente diferente. Ahí lo que se necesita es dosis de realismo y, por lo tanto, decir la verdad. Entonces, contestando directamente la pregunta: Sí, claro. El decir falsamente que había una meseta durante repetidas oportunidades y a lo largo de varias semanas, generó una gran dosis de incredulidad de parte de la gente y desconfianza.

Daniel Rivera Canseco: Durante la pandemia en nuestro país, hemos visto algún distanciamiento entre el gobierno y ciertos sectores del personal de salud, por ejemplo los sindicatos médicos ¿Cree usted que hubiésemos tenido mejores resultados si decidíamos recoger las propuestas de expertos y científicos ajenos al entorno del gobierno?

ERNESTO BUSTAMANTE: Por supuesto, toda persona que tiene el cargo de gobernar, sea que gobierne una junta de propietarios de un edificio o sea que gobierne un país, tiene que escuchar. Tiene que escuchar tanto las voces de los que te quieren, como las voces de los que no te quieren. Tanto las voces que estén aconsejándote en el sentido de lo que haces como aquellos que te dicen que estás equivocándote. Uno debe valorar las críticas fríamente y sin emoción y tomar lo mejor y descartar lo peor. Esa es la decisión del gobernante, del líder. Evidentemente, el presidente no quiso escuchar las voces de muchos que le dijeron que lo que estaba haciendo, no iba por el camino del éxito. Ahí hay una responsabilidad muy importante.

Daniel Rivera Canseco: Sr. Bustamante a partir del 1 de Julio, en la gran mayoría de departamentos de nuestro país se levantará la cuarentena, por ende, las personas volverán a sus actividades cotidianas de forma presencial. Esto significa que aumentará la probabilidad que el virus continúe expandiéndose. En ese sentido se habla de la figura de ‘’una segunda ola’’ ¿qué conllevaría ello? ¿cuáles son las medidas que debe tomar la población?

ERNESTO BUSTAMANTE: La segunda ola vendrá en el momento en que aparezcan nuevas personas susceptibles de ser infectadas. A fines de junio hay más virus en las calles de lo que había el 15 de marzo. El 15 de marzo había muy poca gente contagiada y todavía no había ningún muerto. El 6 de marzo se detectó el primer infectado y el primer fallecido fue el 19 de marzo, pero hoy hay más. Hoy hay cientos de miles de infectados y, ya casi, diez mil muertos; por lo menos oficiales, ya que extraoficialmente dicen que hay más de veinte mil muertos. El problema es que hoy es más peligroso salir a la calle, de lo que era en Marzo. Entonces ¿qué pasó? En Marzo se retiró a la gente de la calle y les dijeron: ‘’la calle es peligrosa, no salgan’’. Eso, supuestamente, era para encargarse de acabar con el virus que quedaba afuera. En ese entonces eran pocas las personas que portan el virus y se suponía que debían identificarlas y aislarlas, de manera que cuando la gente salga nuevamente a la calle ya no haya virus. Esa era la idea de la cuarentena, pero han pasado tres meses y medio y ahora que la gente va a salir o está saliendo a la calle, se va a encontrar con que hay más virus que antes y esa gente que va a salir está virgen, está totalmente susceptible de ser infectada y va a ser infectada en una gran proporción. Eso significa que aumentará el número de contagiados y, por lo tanto, el número de gente que se enferma y, por lo tanto, el número de gente que muere. Eso es inevitable, es consecuencia clara e inmediata de una apertura sin haber bajado el nivel de contagios. Ahora estamos saliendo a un ambiente donde hay más virus que en Marzo, entonces ¿qué hacemos? Bueno, yo creo que son solamente tres cosas que hay que recordar: En primer lugar, mantener una distancia prudente de otras personas, un metro o de preferencia un metro y medio, porque sabemos que el virus se desplaza por gotículas que son transportadas vía conversación, estornudo o tos. Entonces, si estamos alejados a un metro y medio de las personas, esas gotículas no nos van a llegar. En segundo lugar, si alguna de esas gotículas nos llega, entonces usemos – además – una mascarilla para tapar la nariz y boca. Los ojos también son susceptibles de recibir gotículas y haber recibido el virus, pero hay gente que usa lentes y está protegida, pero los que no usan lentes y no mantienen la distancia, van a tener el problema de poder ser infectados por esa vía. Finalmente, la tercera medida es la higiene. Como todo ser humano tiene la costumbre de tocarse la cara muchas veces al día y es parte de ser un humano; es muy difícil cambiar esa costumbre. Entonces, lo que hay que hacer es asegurarnos de lavar correctamente nuestras manos, porque vía las manos podemos llevar el virus a nuestra cara y, por lo tanto, al sistema respiratorio que es por donde entra. En otras palabras, sabemos que habrá un mayor número de contagiados ya que las personas retomarán a sus actividades presenciales, pero esperemos que se tome conciencia de que uno debe cuidarse. No obstante, sabemos que hay lugares donde hay muchas aglomeraciones y donde la distancia no se respeta. La gente está hombro a hombro, codo a codo. Obviamente en esas circunstancias, hasta con mascarilla puede haber posibilidad de contagio.

Daniel Rivera Canseco: Diversas personalidades como el médico epidemiólogo César Cárcamo, en una de sus últimas declaraciones, afirmó que el número real de muertos por la pandemia en nuestro país estaría bordeando los 25 mil. ¿Cree usted que existe un afán de ocultar las cifras verdaderas de fallecidos por parte del gobierno de turno?  

ERNESTO BUSTAMANTE: Hay dos tipos de registros: el registro de confirmados que da – oficialmente – el MINSA todos los días y hoy está casi en 10 mil decesos y existe el registro de defunciones totales, restando de allí las históricas, lo que queda es la suma de confirmados más sospechosos por covid y ese número se acerca a los 25 mil que habló el Dr. Cárcamo. Es una cifra que, en realidad, no ha sido descubierta en el Ministerio de Salud, eso ha sido alertado por diferentes analistas internacionales desde hacía semanas, simplemente el MINSA se vio forzado a admitir que en verdad había dos registros. Hay un registro que se publica día a día y otro registro que se publica - también - pero escondido. Es decir, este último registro no se publicita, sino que uno tiene que buscarlo en el sitio web del MINSA y ahí está. Ese es el número de fallecidos totales y haciendo los cálculos, uno puede llegar a esa cifra. O sea, la información – técnicamente – no se oculta, simplemente no se divulga a la par que la otra. Lo correcto debería ser: ‘’El número de fallecidos confirmados es mayor a 9 mil y el número de fallecidos sospechosos es mayor a 16 mil’’. Entonces, de esa manera, la gente tiene una comprensión mayor de la magnitud del problema que estamos viviendo. El hecho es que la información está allí para quien la quiera encontrar. Yo pienso que no debe ser así. Yo pienso que, así como se dice cuántos infectados hay y se dice cuántos positivos confirmados hay, debe decirse – también – cuántos positivos sospechosos hay. Ese es el verdadero total de fallecidos.

Daniel Rivera Canseco: En un determinado momento existió un gran movimiento a favor y en contra de la participación de médicos chinos y cubanos para combatir la pandemia en el país. Cabe resaltar que se conoce de la cercanía del Ministro de Salud, Víctor Zamora, con la bancada del Frente Amplio. Teniendo en cuenta ello, ¿considera que este gobierno ha sido ideologizado por una postura izquierdista en la que basa sus acciones?

ERNESTO BUSTAMANTE: Sería una pena que esas conjeturas sean ciertas, porque un tema sanitario no puede nunca verse desde un punto de vista ideológico. Es inevitable que haya decisiones políticas que se mezclen en el manejo de una pandemia, porque en total la política es el balance de una estrategia de confrontación de ideas. Pero, si ello va de la mano de la ideología, o sea de creencias en ideas y no de evidencia, es muy malo. Yo pienso que está mal que se haya reclutado a médicos cubanos habiendo en el Perú, literalmente, miles de médicos jóvenes sin trabajo y a quienes tal vez ya se les otorgó el permiso para ejercer o la colegiatura, pero ellos bien podrían haber sido contratados. Además, son solo 50 médicos que no tienen un nivel de entrenamiento similar al de un médico peruano. Son una especie de híbridos entre médicos y enfermeros. Muy útiles, por supuesto, pero en el Perú tenemos. Solamente hay que contactarlos, contratarlos y pagarles. Entonces, no es necesario traer gente de países que se especializan en explotar a sus propios profesionales, pagándoles menos para que vayan a servir intereses políticos de su país en el extranjero. Si eso fue motivado ideológicamente, que es muy probable, sería una lástima.

Daniel Rivera Canseco: Finalmente, en el ámbito internacional, a la fecha existen dos países que han superado el millón de infectados por Covid-19 que son Estados Unidos y Brasil. Es más, uno de ellos ya ha superado los 2 millones ¿Cuáles son sus impresiones acerca de las medidas adoptadas por los gobiernos en ambos países?

ERNESTO BUSTAMANTE: En principio, en Estados Unidos las políticas sanitarias son establecidas por los estados. Por ejemplo, el Estado de Nueva York es colindante con el de New Jersey; sin embargo, si en Nueva York se decreta alguna medida, New Jersey no tiene por qué cumplirla. Contrariamente a lo que uno pensaría, el presidente de los Estados Unidos no puede ordenar las actividades sanitarias de los Estados, eso tiene que ser decretado por cada gobernador. Allí la regionalización es muy estrecha. Por eso se vio que la epidemia arrancó con fuerza en un mes y medio o dos meses en New York y los hospitales se coparon con muchos muertos, mientras en el resto del país casi no pasaba nada. Y las medidas de contención y de confinamiento se aplicaron solo en New York y en las regiones vecinas, pero no en Florida o en Texas, por ejemplo. Ahora que ya la epidemia fue controlada en New York, está empezando en subir en Florida, Texas, Arizona y California. No se decretaron las medidas sanitarias en su momento. Esto ocurrió porque sus gobernadores, en mi opinión, - tontamente – omitieron a hacerlo porque pensaron que el virus no llegaría a sus Estados. Por ejemplo, en Texas donde las ciudades están esparcidas y la gran mayoría de la gente vive en pueblos pequeños pensaron que no iba a pasar nada, pero no fue así. Ahora Texas tiene casi el mismo nivel de contagios de Perú y eso que es solamente un Estado. Entonces, la realidad de Texas es muy diferente que la realidad de los otros Estados. Claro, si Texas hubiese hecho confinamiento hace 3 meses, no estaría como esta hoy ahora, sino estaría, por ejemplo, como uno de los países más exitosos de Europa que es Alemania. En el caso de Brasil, hay que recalcar que es un país complejo ya que el presidente de la república dice cosas que su ministro no acepta, el ministro renuncia y luego asume el cargo otro ministro que también lo contradice. Hay que recordar que también es un Estado Federal, donde los gobiernos de cada Estado tienen niveles de independencia, no tan grandes como los que hay en los Estados Unidos, sino son menores; pero - de igual forma - evita que se pueda hacer una política nacional. Hay estados como São Paulo y Rio de Janeiro que tienen una alta prevalencia, pero hay otros que no. Entones, es una mezcla de realidades. Es muy difícil analizar lo que ocurre en Brasil. En gran medida yo creo que se basa en la resistencia por parte del presidente de Brasil en aceptar que la enfermedad era real.