Punto de Encuentro

Corea del Norte luce nuevos misiles en un gran desfile nocturno y sin mascarillas

Sin miedo al coronavirus, Kim Jong-un muestra nuevos proyectiles intercontinentales y submarinos para presionar a EE.UU. antes de las elecciones y retomar el diálogo nuclear.

Desafiando al coronavirus, a Estados Unidos y al sueño, Corea del Norte ha lucido este sábado nuevos misiles en un gran desfile nocturno con el que ha celebrado el 75º aniversario del Partido de los Trabajadores. Sorprendiendo a todo el mundo, que esperaba una parada militar por la mañana, pasaron las horas sin que los medios oficiales dieran ninguna noticia hasta que, por la tarde, la televisión estatal empezó su emisión. Sin Prensa internacional en Pyongyang por el cierre de la frontera en enero por el coronavirus, tal «apagón informativo» daba buena cuenta del aislamiento y desconexión de Corea del Norte del resto del mundo.

En cuanto empezó la emisión, la incógnita quedó resuelta. En lugar de celebrarse por la mañana, como ha sido habitual hasta ahora, el desfile tuvo lugar de noche, al parecer durante la madrugada. Bajo potentes focos que iluminaban la plaza de Kim Il-sung como si fuera de día, su nieto, el joven dictador Kim Jong-un, aparecía en la tribuna de la Biblioteca Central de Pyongyang ataviado a la occidental con un traje gris claro, en vez de con su característica chaqueta «tipo Mao» abotonada hasta el cuello.

Tras recibir un ramo de flores de unos niños, no se resistió a caer en la típica imagen del político besándoles las mejillas y luego pronunció un discurso que la multitud, enfervorizada y con lágrimas en los ojos, interrumpió en varias ocasiones con gritos y aplausos. Dando otra sorpresa más, se disculpó ante su pueblo y sus soldados por las calamidades que este año trágico ha traído a Corea del Norte, como los tifones de este verano o la epidemia del coronavirus. Aunque el régimen comunista de Pyongyang no ha informado de ningún caso en el país, se calcula que el impacto ha sido devastador en la débil economía norcoreana por el cierre de la frontera con China, su casi único socio comercial.

Pero, como hay cosas que no cambian ni siquiera bajo una pandemia, Kim Jong-un volvió a enarbolar su discurso militar para prometer que «continuaremos fortaleciendo las armas de guerra disuasorias», el eufemismo con el que Pyongyang se suele referir a su programa nuclear. Aunque aseguró que dichas armas son «puramente defensivas» y «nunca se abusará de ellas para un golpe preventivo», advirtió sin mencionar a EE.UU. de que «si algunos países violan la seguridad de nuestro Estado e intentan recurrir a la fuerza militar contra nosotros, reuniré antes todo nuestro poder ofensivo para castigarlos», informó la agencia Yonhap.

Músculo militar

Tras su alocución, y con una espectacular coreografía ensayada hasta el milímetro, los soldados marcharon al paso de la oca por la plaza de Kim Il-sung mientras los fuegos artificiales iluminaban la noche cerrada de Pyongyang. Tal y como se esperaba, el régimen mostró un nuevo misil balístico intercontinental mayor que el Hwasong-15, que en teoría tiene capacidad para recorrer casi 13.000 kilómetros y podría atacar a cualquier parte de EE.UU. con una cabeza nuclear. Con una lanzadera móvil de 22 ruedas, cuatro más de las que usa la del Hwasong-15, la duda está en saber si este nuevo misil puede cargar varias cabezas nucleares. «Hacen falta más análisis para conocer las características exactas de los nuevos misiles intercontinentales. Podrían ser una versión mejorada del Hwasong-15 o el Hwasong-16», señaló un oficial del Estado Mayor surcoreano a Yonhap. Además, Pyongyang dispone de otros misiles intercontinentales como el Hwasong-13, que tiene un rango de 5.500 kilómetros, y el Hwasong-14, que llega a los 10.000.

Junto a dichos proyectiles, la parada militar mostró nuevos misiles submarinos bautizados como Pukguksong-4, mayores que la versión anterior probada en octubre de 2019 con un alcance de 450 kilómetros y una altura máxima de 910. A tenor de la Inteligencia surcoreana, tres o cuatro de estos nuevos cohetes se cargarían en un submarino que está en construcción en la base de Sinpo, en la costa oriental. Para terminar, desfilaron también los misiles de corto alcance basados en los rusos Iskander y las lanzaderas múltiples de cohetes, probadas varias veces desde el año pasado para seguir manteniendo la presión sobre Washington.

Hacía ya dos años que Corea del Norte no celebraba un desfile militar por el deshielo que trajo la cumbre de Singapur entre Trump y Kim Jong-un en junio de 2018. Pero, como las conversaciones se estancaron tras el fracaso de su encuentro en Hanói en febrero del año pasado, Pyongyang ha vuelto a lucir músculo militar justo antes de las elecciones estadounidenses. Para no romper totalmente el diálogo con el próximo inquilino de la Casa Blanca, ya sea Trump o Biden, Kim Jong-un ha optado por este alarde de fuerza: en lugar de un ensayo nuclear o una prueba de misiles, un novedoso desfile con nocturnidad y sin mascarillas, que impresiona más.