La ciencia derrota a la pobreza en Mongolia Interior

La ciencia derrota a la pobreza en Mongolia Interior

 

El sol es inclemente, es pleno verano, pero los campesinos del poblado de Qinglongshan, ubicado en la bandera de Naiman de la región autónoma de Mongolia Interior, en el norte de China, no dudan en desafiar el calor para ir hasta el laboratorio de Zhao Maolin en busca de sus semillas de patata dulce.

"Si no nos apuramos, la mejor época para sembrar se acabará", explica Zhao.

El hombre, ya de 52 años, es un investigador asociado del Instituto de Biología de Genética y Desarrollo de la Academia China de Ciencias, y lleva ya varios años dedicado a descubrir nuevas formas de ayudar a los labriegos de la ciudad de Tongliao, en Naiman, a escapar de la pobreza.

Naiman, una zona adentrada en el desierto de Horqin, es una región pobre de nivel nacional en la que 32.904 de sus habitantes subsisten por debajo de la línea de pobreza, es decir con un ingreso anual de 3.168 yuanes (460 dólares).

"El año pasado, las semillas libres de virus ayudaron a incrementar la cosecha en un 67 por ciento", comenta Zhao.

En julio de 2015, este experto fue enviado a Naiman a la cabeza de un equipo cuya misión es específicamente divisar mecanismos para ayudar a la población a salir de la pobreza.

"Tan pronto llegué me di cuenta de que la mayoría de las patatas dulces que la gente cultivaba estaban infectadas con un virus, lo que hacía que la cosecha fuera pobre", relata. "Sin embargo", continúa, "también noté que había una gran demanda para el almidón y los fideos preparados con ellas".

Pronto, Zhao estableció un laboratorio de investigación en la localidad, decidido a desarrollar semillas de alto rendimiento y libres de virus. Sus esfuerzos dieron resultado en abril de 2016, luego de realizar un experimento con 1.000 plántulas.

"El año pasado tuvimos una cosecha de 2.500 kilos por mu (cerca de 0,07 hectáreas). Antes, apenas llegábamos a los 1.500 kilos", dice Zhang Yubao, un campesino local.

Las semillas son entregadas gratuitamente a los hogares que están registrados como familias en situación extrema de pobreza.

Los cálculos de las autoridades son que las nuevas semillas representen un incremento anual de por lo menos 6.000 yuanes por encima de la línea de pobreza para cada familia.

En 2016, en Qinglongshan había 1.622 personas viviendo en condiciones de pobreza, pero gracias a las patatas sanas, 282 de ellas ya no están en esa situación.

"La gente de esta zona es, en general, muy conservadora, pero el cultivo de estas semillas no solo les ha ayudado a incrementar sus ingresos, sino que también ha logrado que crean en la magia de la ciencia", comenta Zhao.

Convencer a los campesinos no fue fácil, y atraer inversionistas para el proyecto fue aún más difícil. "Hablamos con más de 10 compañías, y finalmente logramos encontrar una dispuesta a vincularse a la iniciativa".

El acuerdo, firmado en septiembre pasado, contempla la siembra de 2.000 hectáreas de patatas dulces este año y la construcción de una istalación para procesarlas y obtener almidón y fideos. Varias compañías y supermercados de la zona se han comprometido a adquirir los productos.

""La ciencia y la tecnología pueden jugar un papel muy importante en la lucha contra la pobreza. Estamos tratando de traerlas a las zonas de cultivo para inyectar energía al crecimiento económico", sostiene He Minghong, subdirector de la Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China. Desde 2003, la fundación ha suministrado 35,2 millones de yuanes (5,16 millones de dólares) y ha implementado una serie de proyectos de lucha contra la pobreza en todo el país, entre ellos la preparación de razas mejoradas de ganado vacuno.

El periodo de dos años de Zhao como jefe del equipo llegará a su fin en julio. No obstante, ya ha solicitado a sus superiores que le permitan quedarse allí otros dos años.

"Quiero mejorar aún más las plántulas, ver la planta de procesamiento construida y operando y ver a los campesinos cumplir su sueño de derrotar la pobreza", afirma.