Trump culpa a los líderes republicanos del «caos» del techo de deuda

Trump culpa a los líderes republicanos del «caos» del techo de deuda

«Yo no hago tormentas de Twitter», aseguró Donald Trump en su mitin volcánico del pasado martes por la noche en Phoenix (Arizona). Solo ha tardado día y medio en contradecirse. el jueves por la mañana, el presidente de EE.UU. encadenó ataques desde la red social, dentro y fuera de su partido. Sacudió a Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Senado, a Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, a la prensa, al ex director nacional de inteligencia James Clapper y otra vez a McConnell. Entre medias, le dio a tiempo de retuitear un «meme» colgado por un seguidor suyo con el título «El mejor eclipse de la historia», en relación al histórico fenómeno natural que vivió EE.UU. este lunes. En el montaje, su cara se tapa poco a poco a la de Barack Obama.

La embestida con más enjundia es la que se llevaron sus compañeros republicanos, en una nueva muestra de la nula sintonía entre Trump y los líderes del partido que controla las dos cámaras del Congreso y de la tormenta legislativa que se anticipa para el mes de septiembre. «Les pedí a Mitch McConnell y a Paul Ryan que incluyeran la legislación sobre techo de deuda en la popular ley sobre veteranos (que se acaba de aprobar). No lo hicieron y ahora están en manos de los demócratas (como casi siempre) por la aprobación del techo de deuda. ¡Hubiera sido muy fácil y ahora es un caos!», escribió.

 

El aumento del techo de deuda es un puzzle político complicado. Se refiere al límite de deuda que el Gobierno puede contraer para equilibrar la diferencia entre lo que ingresa por impuestos y sus gastos. Para no desbocar el déficit que arrastran las arcas estadounidenses -que se sitúa en los 800.000 millones de dólares-, el Congreso impone un límite a la emisión de deuda con ese propósito. Barack Obama y el Congreso acordaron en 2015 suspender el techo de deuda hasta marzo de este año. Desde entonces, el Tesoro de EE.UU. ha tomado medidas extraordinarias para evitar la quiebra y el impago gubernamental. Pero ya se sabe que la fecha límite para ampliar el techo de deuda es el 29 de septiembre. Si no se amplía, el Gobierno no podrá hacer frente a parte de sus obligaciones. Algunas supondrían una debacle política, como el pago de 70.000 millones de dólares para las pensiones del ejército.

Abrir más el grifo de deuda, sin embargo, también tiene otros precios políticos. Va contra el mantra republicano de contener el gasto, y deberá ser adoptado en el mismo mes en el que el Congreso votará la nueva ley de gasto. Muchos republicanos se negarán a aumentar el techo de gasto si no obtienen contrapartidas.

Trump ya ha advertido esta semana que forzará a los republicanos para que el aumento del techo de gasto vaya ligado a la aprobación de la financiación del muro con México, al que se oponen los demócratas en bloque y del que dudan algunos republicanos. Trump necesita victorias legislativas -la incapacidad de desmantelar Obamacare fue embarazosa- y su mensaje de ayer es una forma de empezar a torcer el brazo de los líderes republicanos a su favor.

Forzar la inclusión de la financiación del muro en el techo de deuda es también una forma de presionar a los demócratas: si se oponen al muro, se les responsabilizaría del cierre gubernamental y las graves consecuencias que pueden derivar de él. Es una visión que ayer compartía Lindsay Graham, a pesar de que ha sido uno de los senadores republicanos más combativos con Trump. «Hagamos que los demócratas digan no a subir el techo de deuda, no a financiar al ejército, no a ayudar a los veteranos, veremos cuántos de ellos aguantan. Y no sé por qué no lo hacemos. Y creo que es lo que el presidente Trump está diciendo», aseguró.

Hasta ahora, McConnell y la Casa Blanca habían defendido un aumento del techo de deuda «limpio», es decir, sin ligarlo a otras propuestas de ley. Así lo ha expresado recientemente el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin. Pero está claro que si septiembre se cierra con un aumento de deuda sin una contrapartida clara que contente a Trump, se interpretará como otra derrota legislativa del presidente.

(Fuente www.abc.es)