Vida, pasión y muerte política de Alejandro Toledo Manrique

Vida, pasión y muerte política de Alejandro Toledo Manrique

 

(Tomado de www.expreso.com.pe)

El ocaso de la fulgurante carrera política de Alejandro Toledo Manrique empezó cuando, a fines de 2012 y en enero de 2013, una web local –Gatoencerrado– y un tabloide limeño informaron que Alejandro Toledo y Alan García eran vecinos en el barrio exclusivo de Las Casuarinas, porque allí la madre de Eliane Karp había adquirido una mansión que costaba nada menos que 3.7 millones de dólares.

Desde ese entonces se arma el expediente de presunto lavado de activos que tomaría por nombre del caso Ecoteva y que ha pasado por las manos dilatorias de varios fiscales y del juez Abel Concha y hasta hoy sigue en la misma velocidad.

El otro hito que avizoró el ocaso de Toledo Manrique fue la sesión reservada del 18 de  mayo de 2016, en la llamada Comisión Pari, donde el líder de Perú Posible negó que se haya cometido algún tipo de irregularidad en la concesión de las Interoceánicas con Brasil, una obra que había empezado con un estimado de US$ 800 millones y terminó costando al fisco más de US$ 2,000 millones.

“Nosotros no recibimos ningún dinero. Por el contrario, conseguimos respaldo financiero de la Corporación Andina de Fomento”, fueron sus declaraciones a la prensa a la salida de la citada comisión.

Pero el tiempo y las investigaciones han demostrado todo lo contrario, en este otro expediente que incrimina a Toledo, el de Odebrecht, que maneja el fiscal anticorrupción Hamilton Castro.

Algunos observadores sostienen que nada hubiera pasado en el sistema de justicia peruano si no fuera que desde el exterior estalló el escándalo Odebrecht, no solo en Brasil sino gracias al Departamento de Justicia de Estados Unidos, que probó que algunas autoridades del Perú habrían recibido coimas de alrededor de 29 millones de dólares de la constructora brasileña Odebrecht durante tres administraciones gubernamentales: Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala.

Una de las consecuencias de ese terremoto político judicial que llegó desde Norteamérica, ha sido que la Fiscalía anticorrupción, al mando de Hamilton Castro, haya terminado de allanar, ayer, la casa del citado expresidente en busca de documentación vinculada a las versiones que lo acusan de haber recibido 20 millones de dólares para favorecer los negocios de la empresa brasileña Odebrecht.

Desde las primeras horas del sábado, un equipo del Ministerio Público, encabezado por Castro, allanó la casa del expresidente en el lujoso distrito de La Molina y recopiló documentación para las investigaciones, mientras que Toledo se encuentra en Francia con su esposa Eliane Karp.

Al cabo de nueve horas, el fiscal Castro se retiró de la casa con varias cajas llenas de documentos. Sin embargo, nadie espera mayores revelaciones porque allí se encontraron solo algunas cuentas del banco de Crédito del Perú, casetes antiguos VHS con escenas de la “marcha de los cuatro suyos” de Toledo y sus actividades del año 2000, al final de la autocracia fujimorista, y una vincha o mascaypacha que le gustaba usar al exmandatario.

Más interesantes son las noticias  parciales de un documento judicial en el que se afirma que el exdirector de Odebrecht en Perú Jorge Barata confesó haber pagado el soborno a Toledo por la construcción de dos tramos de la carretera Interoceánica.

En un extracto del escrito se señala que “lo reseñado en el numeral 67 del Acuerdo del Departamento de Justicia de los Estados Unidos [con Odebrecht] coincide claramente con la declaración del colaborador eficaz Jorge Henrique Simoes Barata”.

En la declaración de Barata, identificada bajo el subtítulo ‘Pago indebido al entonces presidente de la República del Perú Alejandro Toledo como resultado de la licitación de la carretera Interoceánica Sur – tramo 2 y 3’, el exfuncionario de Odebrecht “ha confesado haber pagado sobornos a Alejandro Toledo“, se afirmó en el escrito, según la agencia Efe.

Otros medios revelaron que el mismo Barata, acogido a la figura legal de “colaborador eficaz”, habría confirmado a las fiscalías de Brasil y Perú que Toledo recibió en efecto un soborno de 20 millones de dólares entre 2005 y 2008 para adjudicarse la construcción de la carretera que comunica con Brasil.

El documento publicado lleva el sello del juez Richard Concepción Carhuancho, quien muy probablemente resolverá en las próximas horas el inminente pedido de búsqueda y detención del exmandatario, a solicitud de la Fiscalía por los presuntos delitos de cohecho y lavado de activos.

De acuerdo con la información, los pagos hechos presuntamente a Toledo fueron escalonados, incluso cuando ya había dejado la Presidencia, en cuentas de empresas de su amigo Josef  Maiman en paraísos fiscales.

La Fiscalía de Perú habría corroborado que al menos 11 millones de dólares figuran en las cuentas de Maiman en Londres.

Obvio que Toledo negó “absoluta, rotundamente” el haber recibido dinero de Odebrecht, en una entrevista al diario El Comercio desde París.

El exmandatario se mostró confundido por la información e insistió “absoluta, rotunda, rotundamente” en que no tiene nada que ver con el dinero que la Fiscalía habría encontrado en cuentas de su amigo Josef Maiman, donde se habrían depositado las coimas de Odebrecht.

 “Yo no tengo nada. Lo que ha dicho el señor Maiman es una prueba de él, que él tiene sus negocios. ¿Qué tienen que ver conmigo? Por favor”, dijo Toledo.

NO TIENE SALIDA

Lo que ahora está en discusión es el futuro de Toledo Manrique. En las redes sociales la opinión mayoritaria es que ya no regresa al país sino que alzaría vuelo a Israel, para acogerse a la nacionalidad de su esposa Eliane Karp de Toledo. Hasta ese escenario no le resulta favorable a este personaje.

Y es que sobre la base del principio internacional de reciprocidad, el procesado Toledo Manrique no podrá burlarse de la justicia nacional en tanto y cuanto el Poder Judicial accione su pedido para ser extraditado de Israel, donde parecería que este y Eliane Karp pretenderían buscarán la protección de sus autoridades, reveló ayer el exdecano del Colegio de Abogados de Lima, doctor Mario Amoretti Pachas.

A una pregunta de EXPRESO, el jurista recordó la existencia de una corriente mundial para luchar contra el lavado de activos, corrupción y otros delitos, “por lo que ahora no es necesario que sus autoridades tengan tratados recíprocos de extradición [como antes], sino simplemente una orden de captura internacional”.

Si Toledo Manrique decidiera viajar a Israel (con el que Perú no tiene tratado de extradición), “este país sí está en condiciones de resolver favorablemente la posible extradición de este, en base al principio de reciprocidad porque, en el año 2013, el Ministerio de Relaciones Exteriores aprobó la extradición del juez israelí Dan Cohen, luego de haber sido denegada anteriormente la solicitud del gobierno de Israel para llevar a juicio a dicho magistrado, acusado del delito de corrupción”.

“Por ese precedente, el gobierno de Tel Aviv se verá finalmente precisado a corresponder con el gesto de su homólogo peruano, respecto al tema del mencionado juez Dan Cohen”, subrayó el jurista.

Amoretti  Pachas, por lo demás, se mostró de acuerdo con que las autoridades de una gran parte de países hayan cambiado su manera de combatir la delincuencia internacional, sin hacer uso de la fuerza sino solo con las armas de la ley para que, quien es reclamado por su país para ser enjuiciado, “sea trasladado inmediatamente para que responda ante los jueces correspondientes”.

De los días felices al ostracismo

Alejandro Celestino Toledo Manrique nació el 28 de marzo de 1946 en la aldea de Cabana, provincia de Pallasca, departamento de Ancash. De orígenes humildes e indígenas, sin embargo Toledo se vendió como el símbolo del ascenso social a través de la educación, porque gracias a la beca de una orden religiosa estudió administración de la educación en la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. Nunca estudió economía.

Si bien su carrera política empieza en diciembre de 1994, cuando anuncia la creación de su partido Perú Posible, se hizo conocido al enfrentarse a la autocracia fujimorista enarbolando las banderas anticorrupción y la lucha por los derechos de los pobres y marginados.

Estamos hablando de 1999. En las elecciones del 9 de abril de 2000 obtuvo el 40.3 % de los votos. Luego, después de la aparición de  los vladivideos del cabecilla corruptor Vladimiro  Montesinos, y la caída del régimen fujimorista, Toledo ganó las elecciones del 8 de abril de 2001. Este fue el punto más alto de su gloria.

Su gobierno, sin embargo, no estuvo exento de sublevaciones, como la del Andahuaylazo de 1 de enero de 2005, que supo sortear, pero un creciente descontento bajó su popularidad por escándalos recurrentes, como las firmas falsas de la creación de Perú Posible, entre muchos otros.

Durante buena parte de ese tiempo el manejo económico del país estuvo al mando del actual presidente Pedro Pablo Kuczynski. De crisis ministerial en crisis, el 16 de agosto de 2005, Toledo lo nombró como premier al ya popular PPK.

Eran días de interoceánicas y de otros proyectos que la justicia anticorrupción del mundo viene desentrañando.

Luego vino el apoyo al candidato Ollanta Humala en las elecciones de 2011 y a PPK en las de 2016.

Toledo tuvo sus días de gloria en Palacio de Gobierno y hoy asiste a su descenso a los últimos círculos del infierno político, que es el ostracismo. Cuidado. Bien dijo en una vieja canción el Inquieto Ancobero (Daniel Santos): “Cuatro puertas hay abiertas, el hospital y la cárcel, la Iglesia y el cementerio”.