Buenos días censores
Ver la imagen completa en una pestaña nueva“Cuando hayamos quemado todos los libros…
tendremos que aprender a leer…”
Mingote.
Barcelona. 1981
En éste editorial queremos saludar con mucho afecto a nuestros ridículos censores. El martes 24 pasado, nuestro responsable informático nos informó que “…el servidor se encuentra actualmente bajo ataque DDOS desde las 11 de la noche…etc”. No es la primera vez.
Como sabemos que en política NO HAY casualidades; desde estas democráticas páginas les damos un agradecimiento especial a los aprendices de Torquemada (antes se quemaban libros…hoy se hackean portales digitales) que siguen intentando censurarnos. Wikipedia dice que hay censura porque un contenido “puede ser considerado ofensivo, dañino, inconveniente o innecesario para el gobierno o los medios de comunicación, según lo determinado por un censor”. Imposible una definición más perfecta.
Nos imaginamos a los brutos reunidos en la noche, encerrados en una oficina del Gobierno o en el local de alguna ONG conocida, disfrutando el ataque al Portal, celebrando -cual gorilas de antaño- la salida de nuestros artículos del servidor, comentando Stalinianamente entre eructos de cerveza que ahora sí nos dieron “nuestro merecido”, disfrutando ebrios el aire limpio de la opinión digital ya sin nuestras opiniones.
Bueno, que les podemos decir estimados chicos y chicas reprimidos: aquí estamos y aquí estaremos. Como solía recitar Haya de la Torre al poeta español “los muertos que vos matasteis…gozan de buena salud” (un poco de cultura no les hará daño).
Dos comentarios rápidos al respecto:
No estamos seguros que uds. nos lean (en verdad no estamos seguros que sepan leer…) pero sí estamos seguros que sus jefes nos leen. Gracias!
Como dice con claridad la definición de censurar, la incomodidad que generan nuestras opiniones en niveles de Gobierno, en ONGs politizadas e ideologizadas, en los medios de comunicación vinculados a los grupos de poder que medran de los recursos públicos y apoyan a las empresas que han corrompido al Perú, debe ser alta. Gracias nuevamente. No esperábamos menos.
Finalmente, desde ésta páginas enviamos calurosos saludos a dos personajes: a Martín y a Gustavo (al respecto, debemos confesar que en nuestro equipo editorial hay intensas discusiones sobre cuál es el verdadero Jefe de cual). Sigan así muchachotes.
Ladran (o muerden precisamente). Señal que avanzamos.
Este editorial expresa la posición institucional de Punto de Encuentro.
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