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Columna

Justos por pecadores

Bryan E. Prada Pazo

El referéndum promovido por el gobierno de Martín Vizcarra es una ilusión del ejercicio democrático. La ciudadanía se ha dejado llevar por el Ejecutivo y no ha hecho mayor esfuerzo por informarse de lo que realmente significa cada propuesta de reforma constitucional.

Los ciudadanos hemos sido inducidos al voto que respalda la propuesta del presidente Vizcarra y los críticos del SÍ- SÍ- SÍ- NO, tuvieron argumentos que no ayudaron a la discusión crítica. Una vez más, votamos con poca o nula información sobre lo que estamos decidiendo.

Defendí el NO a la prohibición de parlamentarios porque las cifras arrojan que la reelección inmediata de congresistas en el país, representa el 24% (Infogob/ JNE), una tasa baja y porque considero que la mejora en la representación nacional se logra desde otros espacios: la participación política, mejores mecanismos de elección de candidatos partidarios y la responsabilidad de saber escoger a nuestras autoridades.

Hemos satanizado el Parlamento y a la larga las consecuencias serán lamentadas. Con esto se puede presentar la alternancia en el poder, aumentarían las migraciones entre un partido y otro, la representación no reposaría en la esencia de los partidos políticos y llevaría la institucionalidad del Parlamento a un espacio de experimentos y confianzas temporales y castigos desmesurados (más que ahora).

Considero oportuno tratar la tercera pregunta del referéndum porque es algo que muestra cuál es la crítica al derecho y deber de saber elegir y sobre quienes recae la responsabilidad de que algunos (malos) congresistas se reelijan, otros nada idóneos llegasen a tener un escaño en el Congreso y que ahora los buenos, no puedan hacer carrera bajo el respaldo a su buen desempeño en el Legislativo. Al final quien hace posible una reelección de buenas o malas consecuencias, es la ciudadanía.

Queda la reflexión y el debate que esperará en el tiempo los primeros resultados de una decisión más del ANTI. Darle mal uso a los mecanismos constitucionales puede ser a futuro un descrédito a su función y necesidad para lograr avances considerables y oportunos para el país.

Las opiniones expresadas en esta columna son de responsabilidad de quien la firma y no representan necesariamente la posición editorial de Punto de Encuentro.

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