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Columna

La diplomacia de la Fe: La vigencia del Soft Power del Vaticano y su proyección en Hispanoamérica

Aldo A. Lorenzzi Bolaños

La influencia de uno de los estados más pequeños del mundo a menudo ha pasado desapercibida para muchos; sin embargo, cada acontecimiento histórico, como la elección de un nuevo pontífice o la promulgación de un documento eclesial, resuena globalmente. Del mismo modo, las giras internacionales de su líder supremo movilizan a multitudes, por lo que resulta fundamental analizar la «Geopolítica del Vaticano».

Partiendo de uno de los pilares de la geopolítica, y su principio de influencia de un estado sobre otro estado , la geopolítica vaticana se ha situado históricamente en un plano disruptivo. Mientras que otras naciones buscaban la hegemonía y el dominio territorial para consolidarse geopolíticamente, el Vaticano empleó elementos claves que hoy las grandes potencias intentan perfeccionar: la influencia cognitiva y el soft power (poder blando), herramientas que permanecen tan vigentes como hace un siglo.

Estos factores determinantes se articulan a través del poder blando que ejerce esta pequeña nación. Con base en dicho poder de influencia global, la Santa Sede ha sabido posicionar y orientar la agenda de diversos países.

Su impacto global es insoslayable, ya que el Vaticano se erige, hasta la actualidad, como una autoridad moral. Más allá de las diversas posturas que los líderes mundiales puedan sostener frente a la Santa Sede, esta ejerce una diplomacia fundamentada en valores: actúa como mediador natural en conflictos internacionales, sirve de refugio moral para los mandatarios y se constituye en un aliado estratégico de las naciones para afrontar las grandes problemáticas globales.

Influencia en Hispanoamérica

En Hispanoamérica, el impacto de la nación vaticana es especialmente marcado, dado que la población católica alcanza un promedio del 47.8%, de acuerdo con cifras oficiales de la Santa Sede correspondientes al año 2025.

En este contexto, uno de los objetivos estratégicos del Vaticano es preservar su presencia e influencia en la región frente al avance de otros credos, en particular el islam, que ha ido ganando espacio no solo en Europa, sino también en América. Por esta razón, el perfil del actual Santo Padre es de origen americano —siguiendo la línea de su predecesor, Francisco I—, lo que otorga una relevancia singular a la gira que realizará León XIV por tres países del Cono Sur: Argentina, Uruguay y Perú. Mientras que en Argentina y Perú cerca del 75% de la población es creyente, en Uruguay —pese a su marcada tradición secular— la comunidad católica oscila entre el 30% y el 36%, convirtiendo la visita del jefe de Estado vaticano en un acontecimiento determinante.

En definitiva, la profunda carga histórica de la Iglesia católica en estos pueblos exige afianzar de manera constante los vínculos bilaterales, por lo que esta gira papal resulta estratégica para la región y para los paises Hispanoamericanos.

Las opiniones expresadas en esta columna son de responsabilidad de quien la firma y no representan necesariamente la posición editorial de Punto de Encuentro.

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