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Columna

La Gallina Sudamericana de Stalin

Alberto Gonzáles Zamora

La consolidación de los bloques comerciales de la Unión Europea y el sudeste asiático estaría provocando que Estados Unidos tenga una urgente necesidad de incrementar su integración económica con sus vecinos del sur, empezando por México, Colombia, Argentina y Perú. Un primer paso para ello, sería desmantelar el bloque asia-pacífico, desestabilizando gobiernos como los de López Obrador en México, Petro en Colombia, y Boric en Chile... Pero el caso peruano tendría su propia particularidad.

Según los pronósticos del servicio de inteligencia norteamericano, Castillo tenía que ser una suerte de Evo Morales, un campesino ecologista, pro-indigenista, un agitador social, un izquierdista con sombrero camboyano, pero al final ocurrió lo contrario. Castillo resultó ser un derechista, un provinciano capitalista con sombrero texano que estaba más cerca a la órbita china de los países del sudeste asiático capitalista, que al bloque progre, liderado por los EEUU y la UE. Esto, al parecer, despertó las alarmas de Washington, y los medios internacionales, empezando por la CNN (Recuerdan a ese conductor mexicano, Rincón) empezaron a bombardearlo sin misericordia. A ese coro, se sumó la BBC de londres, y todos los medios nacionales que viven de la publicidad del Estado, logrando su objetivo.

El plan ahora sería impulsar un panorama similar al que ocurrió en la Bolivia de Evo Morales en dónde los masistas (con la complicidad de Washington) tomaron el poder a la fuerza, a punta de protestas, implantando un proyecto político "verde", enemigo de las inversiones mineras. Un proyecto político que no quiere Megapuerto de Chancay, que no quiere Aeropuerto de Chincheros, ni inversiones chinas en temas energéticos. El plan de los demócratas de Washington sería agitar las aguas para pescar a rio revuelto e implementar este proyecto verde para mantenernos en la Edad de Piedra, como una despensa ecológica de materias primas para EEUU y Occidente. En buena cuenta, seguir siendo la gallina sudamericana de Stalin para Europa y norteamérica.

Las opiniones expresadas en esta columna son de responsabilidad de quien la firma y no representan necesariamente la posición editorial de Punto de Encuentro.

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