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Columna

Miente, que algo queda, por Francisco Zegarra

Francisco Zegarra

“El abuso de la ley”

Solo si uno trasciende, la política se ocupa de uno. Pero es pérfida o destructiva, si lo hace para mentir, enlodar o tratar de hundir. Y esto viene ocurriendo, desde hace décadas con una institución y ahora con uno de sus emblemáticos líderes.

Ocurre con el APRA, fundado hace 87 años. En su devenir ha sufrido, persecución, marginación, encarcelamiento, tortura y martirologio. Son miles de apristas sacrificados en aras de la democracia y defensa de los derechos del pueblo. A ningún Partido Político se le atribuye mayor égida para fines tan trascendentes.

Acontece, con el ex presidente AGP, desde hace unas decenas de años. A pesar de un rotundo e inigualable éxito en su segundo gobierno (corrigió con creses, errores anteriores), se le estigmatiza irrazonable y abusivamente. A la fecha, no se le ha probado absolutamente nada de los entuertos atribuidos. No obstante la larga mano de una justicia, obtusa y asimétrica, pretende continuar, per se, un nunca acabar.

Ambos episodios, el institucional e individual, en sus respectivos espacios, merecen un mínimo de consideración y respeto.

Son lamentables e insostenibles, porque exceden todo matiz de prudencia y equidad, se pretenda un ajusticiamiento indefinido al ex Presidente.

Al no haber hechos sólidos, sustentables y creíbles, se anda por caminos tortuosos que solo distorsionan y desfiguran la performance real de la verdad que todos deseamos.

Hay en el fondo, se explica, “obreros” de mala laya, que se prestan a levantar endebles atalayas desde donde denostar y mentir. Lo hacen, también, es evidente, por figuración mediática y prestarse a ser cancerberos de tal o cual direccionamiento de corte caviar.

Consiguientemente se puede ver que la práctica monotesinista de los sicosociales de medio pelo (pero que sorprenden a la gente poco informada), aún estén redivivos.

Los medios, afectos al escándalo y aceitada fácil, bombardean a los pasivos receptores con contenidos enrevesados y risibles.

En suma, siendo franco, se pretendería desviar la atención sobre los problemas fundamentales o esconder malas actuaciones de esferas del poder. Serían los verdaderos motivos de alimentar un candelero con carbón reciclado (de baja estofa).

Pero, bueno es culantro pero no tanto. Y llega el momento en que hay que tomar posición ante la tropelía.

Por lo pronto el “partido del pueblo” ha deslindado y tomado posición firme en favor del debido proceso y la verdad.

El fiscal Castellanos, hace muy mal en presentar un caso de investigación, sin pruebas actuariales sólidas. Lo que llevaría a sospechar de su idoneidad y probidad.

A nadie se le puede estar investigando, per se. Eso es un abuso y mal uso de la legalidad.

En un entorno de debilidad institucional y magras políticas de Estado, esto va nada bien.

Las opiniones expresadas en esta columna son de responsabilidad de quien la firma y no representan necesariamente la posición editorial de Punto de Encuentro.

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