Necesidad de suficientes centros de reclusión.
Por Roberto Rendón Vásquez.
Los ciudadanos vivimos en constante peligro de ser víctimas de la delincuencia. Ya, por fin se anuncia que abra un combate eficiente contra la delincuencia que es creciente y que actúa individualmente o mayormente organizada en bandas nacionales e internacionales.
En el combate para extinguir la criminalidad hay dos (2) problemas esenciales que deben resolverse inmediatamente. Uno es la sobresaturación en las actuales cárceles. El otro, es que estando a que los delincuentes encarcelados “tienen asegurado y garantizado” que gratuitamente se les sostenga en alimentos y salud, “beneficios” que sufraga el Estado, vale decir con los impuestos que pagamos todos.
A nivel nacional existen 69 cárceles administradas por el Instituto Nacional Penitenciario – INPE– que en conjunto tienen la capacidad para 41,556 a 41,583 individuos. Sin embargo, hay un hacinamiento, porque los encarcelados superan 103,000.
La Contraloría General ha advertido que hay penales que acumulan años de abandono de su edificación. Son el de Ica (Mega-penal), Chincha, Arequipa, Pucallpa y Cajamarca.
Ante ello no sólo es imprescindible concluir las edificaciones de los señalados 5 penales sino edificar otros que sean tan seguros como el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) que es una cárcel de máxima seguridad que se ha edificado en la República de El Salvador. Justamente el Presidente salvadoreño, Nayib Bukele, va recibir a nuestra Presidenta Keiko Fujimori para que ambos gobernantes intercambien experiencias. Publica y reiteradamente en diversos medios periodísticos se ha sugerido que la edificación de los nuevos penales sea en alturas andinas peruanas. Deben ser seguras, aisladas y evitando que los detenidos – en proceso judicial y sentenciados – tengan comunicación con el exterior con medios tecnológicos (Celulares, Internet, etc.)
El otro hecho que debe resolverse legalmente es que los detenidos en proceso judicial o sentenciados, durante todo el tiempo que dure su encarcelamiento, obligatoriamente deban trabajar para que sus remuneraciones sufraguen su existencia mientras estén privados de libertad. Por ende, cada cárcel debe tener en su interior centros de producción (fábricas) para producir mercaderías para los mercados nacionales y extranjeros. Dichos centros productivos legalmente se pueden alquilar a personas – naturales y/o jurídicas – de la actividad privada donde produzcan bienes; los trabajadores obligatoriamente deben ser solo encarcelados.
No es justificado que los ciudadanos agraviados por los delincuentes sufraguen el sostenimiento de quienes les han hecho daño. Es como si se otorgará una beca a los delincuentes. Estos tienen “gratis” asegurados todos los días desayuno, almuerzo y comida y además servicios médicos sin estar obligados a trabajar.
Es indispensable señalar que actualmente el Estado destina entre S/ 6.50 y S/ 7.00 al día para la alimentación de cada recluso. El costo total diario por recluso es S/30.00 en total que incluye desayuno, almuerzo y cena y otros servicios del sistema penitenciario. El costo total mensual por recluso es S/.900,oo y como la población penitenciaria actual supera los 103,000 internos a nivel nacional, el gasto es de S/.697.200,oo por día. En conclusión, el Estado peruano gasta un estimado de más de S/.1.100 millones por año para sostener a la población penitenciaria. ¡Esto debe cambiar!
Como teóricamente se explica, la condena privativa de libertad por haberse cometido delitos, también tiene por objeto el resocializar al delincuente. La resocialización no se obtiene solamente privando de su libertad sino dándole oportunidad a que recapacite y se enmiende. Justamente el trabajo personal es la forma más eficiente para que el reo entienda que debe subsistir, no cometiendo delitos, sino ganándose la vida con el trabajo cotidiano del que obtenga una remuneración que servirá para sufragar su existencia. Cabe una reflexión: Si al autor de un delito que es condenado a la privación de su libertad y no trabaja, pero gratuitamente durante todo el tiempo que este encarcelado, es alimentado (con desayuno, almuerzo y comida todos los días) y además se le otorga servicios de salud, entonces, el reo estimará que cometiendo delitos es el Estado que lo sostiene gratuitamente sin que esté obligado a trabajar para sufragar su existencia.
Por ende, estando a que en este momento se está iniciando el combate a la delincuencia, se debe resolver las dos situaciones referidas: El concluir las cárceles inconclusas y edificar nuevas en alturas andinas y con norma legal que se expida un Decreto Legislativo y/o Ley (expedida por el Congreso) que establezca la obligación de todo recluso, sea procesado penalmente o sentenciado, que durante el tiempo de privación de su libertad trabaje obligatoriamente y con sus remuneraciones sufrague su sostenimiento mientras esté recluido.
¡La solución de ambas situaciones son responsabilidad tanto del Poder Ejecutivo como del Poder Legislativo!
Las opiniones expresadas en esta columna son de responsabilidad de quien la firma y no representan necesariamente la posición editorial de Punto de Encuentro.
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