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Columna

Referéndum, la primera y segunda son: Sí, Sí.

William Jesús Oblitas Villalobos

Cualquier cambio constitucional debería originarse desde la matriz social (colectivos, organizaciones civiles, grupos políticos, etc.), a partir sus cimientos organizacionales (constituyente) hacia la máxima expresión de nuestro Estado en ello (Constituido o Legislativo). Pero nadie puede negar que necesitamos una respuesta urgente, una quimioterapia a nuestra organización democrática; ello, mientras responsablemente pulimos alternativas más genuinas. Al respecto, damos modesta opinión de la pregunta uno y dos del referéndum:

Primera pregunta: SÍ.

Es la modificación más legitimada ya que obtuvo amplio consenso de las fuerzas políticas, el debate se originó en base a hechos críticos (“Cuellos blancos”, tráfico de influencias, etc.), el objetivo era único: mejorar la calidad ética y profesional de los funcionarios que se encargarían de designar los jueces y fiscales de la patria. Para seleccionar a este gremio (Junta Nacional de Justicia - JNJ), que suplantará al desnaturalizado CNM, se ha creado una Comisión mucho más exigua, y que involucra a, las entidades de justicia (Judicial, Fiscalía), a los órganos constitucionales autónomos como veedores y fiscalizadores (Defensor del Pueblo, Tribunal Constitucional, Contralor General de la República), y a entidades de formación profesional (representante de rectores de universidades licenciadas). Para elegir a un miembro de la JNJ se requiere tener entre 45 y 75 años de edad, ser abogado, catedrático universitario (25 años), investigador jurídico (15 años), y tener solvencia moral.

Anteriormente, no participaban los órganos de fiscalización mencionados, justo los que gozan de más credibilidad social; se daba oportunidad a los rectores de las universidades que no estaban licenciadas por SUNEDU, quitando mérito a la elección; participaban representantes de Colegios Profesionales que jamás midieron la importancia de la designación (caso de corrupción de un psicólogo); y, se elegían delegados del Colegio de Abogados que eran altamente cuestionados. Entonces, quienes seleccionen a la JNJ son la reserva de nuestra actual organización democrática, y a su vez, los parámetros que la norma les pone para seleccionar a los miembros de la entidad (JNJ), han sido mejorados.

Segunda pregunta: SÍ.

La discusión en el Congreso se centró en, si los partidos políticos deberían tener aportes bancarizados, y si los aportes ilegales podrían contar con sanción penal. La primera propuesta fue excluida, pero la segunda (y a mi parecer más importante) se aceptó. La modificación detalla en su amplitud quienes pueden financiar (público y privado), resalta la transparencia en la inversión económica de los mismos y la rendición de cuentas; y, a su vez, menciona otras responsabilidades que la ley debe desarrollar: civil y administrativa.

Anteriormente la norma indicaba que las agrupaciones tenían acceso solo a los medios de comunicación del Estado en forma proporcional e igualitaria, actualmente se amplía a toda clase de financiamiento público indirecto (medios, transporte público, líneas telefónicas, espacios, etc.). A su vez, al financiamiento privado se le pone la condición de efectuarse a través del sistema financiero, y resalta los topes y restricciones que la ley precisará.

Considero que la norma ha mejorado, aunque persuadidos por nuestra realidad solo se ha normado lo respectivo al financiamiento, obviando una buena oportunidad para obligar a los partidos a contar con una estructura interna y fines democráticos, y resaltar su significancia como instrumentos fundamentales para la participación política (como en la Const. Española). En suma, aún con exageraciones sobre el tema fiscalizador y omisiones referidas a la institucionalidad de los partidos, la norma se ha mejorado y amerita una respuesta afirmativa.

Master en Derechos Humanos por la Universidad Castilla La Mancha - Toledo – España.

Maestro en Derecho Constitucional por la UNFV.

Profesor en Derecho Constitucional.

Ponente en temas de Derechos Fundamentales en diversos eventos académicos.

Las opiniones expresadas en esta columna son de responsabilidad de quien la firma y no representan necesariamente la posición editorial de Punto de Encuentro.

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