Voragine política.
En tan sólo un año y una semana del actual régimen gubernamental se han producido cuatro (casi cinco) gabinetes ministeriales y nombrado decenas de ministros de Estado y de las 10 bancadas congresales ahora hay 13 más un grupo de no agrupados. Se ha producido una aglomeración confusa de sucesos políticos. Hay confrontaciones; sectores políticos que persiguen vacar al Presidente de la República atribuyendo actos de corrupción a su entorno que han motivado investigaciones en el Congreso y el Ministerio Público. En el Congreso hay sectores confrontados denominados de derecha e izquierda, pero cada “bancada” carece de unidad. Los que “piden” la vacancia presidencial no logran la mayoría requerida constitucionalmente. En respuesta afrontan el pedido de disolución del Congreso.
Resulta importante e imprescindible señalar que tanto en el Poder Legislativo y el Ejecutivo durante el año calendario no han resuelto los graves problemas nacionales que están afectando severamente la economía nacional y vamos camino a una crisis económica, social y política con evidencias de inflación, recesión y devaluación de nuestra moneda. La Falta de inversiones de procedencia nacional e internacional es por falta de confianza en los Poderes Estatales peruanos que no generan la constitución de nuevos centros de producción de bienes y servicios para el mercado nacional e internacional, que utilicen mano de obra nacional a la que con remuneraciones racionales impidan la informalidad y la pobreza. Se requiere que el Estado cumpla con ofrecer eficientes servicios públicos en salud, educación, trabajo, transporte, seguridad, etc.
Los políticos que “actúan” en los Poderes Ejecutivo y Legislativo van evidenciando cada vez más ineficiencia y ante sus mutuas confrontaciones de vacancia presidencial y/o disolución del Congreso, es inocultable que cada vez mayor número de ciudadanos pide que “se vayan todos” y que se convoque a nuevas elecciones generales. Sin embargo, dada la experiencia de las últimas décadas, la población no tiene confianza en los políticos. Usan los procesos electorales para “llegar” a un cargo público con “fines personales”. Lamentablemente los sistemas de control de actos públicos de inversión no han demostrado que han cumplido sus deberes y obligaciones legales. El Congreso, el Ministerio Público y/o Poder Judicial y la Contraloría no han cumplido con efectuar el control previo, simultaneo y posterior de “inversiones” públicas efectuadas en los últimos decenios. La corrupción se conoció en el Perú porque fue evidenciada en Estados Unidos en el caso Odebrecht.
Las opiniones expresadas en esta columna son de responsabilidad de quien la firma y no representan necesariamente la posición editorial de Punto de Encuentro.
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