Punto de Encuentro

Legado Vizcarra: pandemia covid19 - la epidemia de la incapacidad y desolación

Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre los efectos letales de esta nueva enfermedad COVID19; que ha puesto en cuestión la salud, la vida y el futuro de la humanidad. Y que, debido a estrategias firmes y oportunas, varios países de Europa, Asia y otros continentes han comenzado a someterla, controlarla y pronto a derrotarla, y con la aparición de la ansiada vacuna, que hará que esta peste, solo sea un mal recuerdo en el mundo.

En nuestro País, lamentablemente en el día 85 del confinamiento obligatorio pero necesario para aplanar este virus; es una verdad de perogrullo, que el gobierno ha fracasado en la estrategia sanitaria para reducir los efectos dañinos de la pandemia, la falta de sentido de oportunidad, eficacia y competencia, han sido los ejes centrales de esta errática política, que nos cuestan cerca de 6,000 peruanos fallecidos, que pudieran haber sido mucho menos, si con liderazgo, solidaridad y una amplia convocatoria a todos los peruanos especialmente los involucrados, sin sesgos ideológicos, otro sería el escenario.

Ahora quiero relievar mi preocupación por un brote de epidemia que puede ser más grave y estructuralmente más letal que puede generar un daño irreversible a nuestras nuevas generaciones: La epidemia del hambre, la miseria, la desolación, la frustración, que puede anidar y esparcirse rápidamente en nuestro país, especialmente en las zonas andinas y más pobres. No era cuestión sólo de recursos económicos sino de sentido común, allí la experiencia de Guayaquil, del hermano país del Ecuador, es la mejor lección.

Según, la cuestionada OMS, para que se declare el estado de pandemia se tiene que cumplir con dos criterios: que el brote epidémico afecte a más de un continente y, que los casos de cada país ya no sean importados sino provocados por transmisión comunitaria. Hago esta breve disgresión; para precisar clara y objetivamente, que la pandemia, es de causa global su propagación, como lo he sostenido siempre no es responsabilidad de nuestros gobernantes; pero sí su control, la reducción de su efectos y mitigación. En cambio, el brote de epidemia de incapacidad, eficacia, moralidad, si son consustanciales a la conducta del gobierno, brote epidémico que ha comenzado a generar una extendida preocupación, desconfianza e indignación de la mayoría de los peruanos. Y es que, el ser un país con los peores índices de mortalidad en el mundo, por falta de decisión de conocimiento, de no saber hacer mucho con poco, muestra este gris panorama de habernos autoinfligido la peor crisis económica de los últimos 60 años.

Nunca el Perú, estuvo en mejores condiciones económicas para enfrentar esta crisis, como que también, nunca hemos visto a un gobierno dispendiador, irresponsable y protector de pícaros que inhumanamente han aprovechado la pandemia para hacer negocios oscuros, (compra de avión prototipo, mascarillas, y medicamentos sobrevalorados y pago a amigos de campaña en montos siderales).

Tenemos que erradicar este brote epidémico de cinismo, incapacidad e inmoralidad de este gobierno -con honradas excepciones- pretende imponer en la conciencia de los peruanos que sus picardías son “anécdotas” como lo expreso una funcionaria del gobierno. Tenemos que liquidar esta epidemia, porque como todo mal se puede extender más allá de sus fronteras burocráticas. Por eso, con tristeza e indignación, escuchamos al señor Viscarra, en la Ceremonia de la jura de la Bandera, al recordar el 140º Aniversario de la Batalla de Arica expresar “la vida, la salud y el bienestar de todos los peruanos es la única bandera”. Discurso hecho y solo leído sin alma y convicción, solo para cumplir con el ritual formalista en una importante fecha.

“La defensa de la vida y la salud no tienen color político, es una lucha que nos compromete a todos, por el bienestar de todos los peruanos pero lo “repitió con apagada convicción, porque usted sabe que no es cierto, las cifras demuestran, su desapego al valor de la vida, porque muchos hermanos peruanos no hubieran muerto si ese dinero delictivamente usado por el Ministerio de Cultura para pagar a sus “amigos” favores políticos, se hubieran usado para dotar de oxígeno a los hospitales, ¿Cuántas vidas se hubieran salvado con dinero usado para en plena crisis comprar un avión innecesario y marcado por la corrupción?. No señor Vizcarra, Ud. No ha hecho honor a los valientes soldados que ofrendaron su vida para defender nuestro territorio.

Por último, los peruanos, especialmente los más pobres no se rendirán, hoy son atacados violentamente solo por el hecho de querer trabajar dignamente, en tanto sus ministros disfrutan, malversan y despilfarran los ahorros de todos los peruanos, pero el ejemplo de Bolognesi será emulado por la mayoría de los peruanos, reconstruiremos nuestra patria, ante el inminente desastre en que su gobierno lo sumergirá.

Milagros Salazar

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