Confrontación inesperada.

Por Roberto Rendón Vásquez

Hasta el jueves 8 de abril los medios informativos se referían como candidatos con más probabilidades de pasar a la segunda vuelta electoral presidencial a Rafael López Aliaga, Hernando de Soto, Yonhy Lescano y Keiko Fujimori y ya aparecía Pedro Castillo. A este último no lo consideraban entre los primeros. Del resto sólo mencionaban sus nombres considerando que no tenían opción para competir al final.

Los candidatos presidenciales han ofrecido de todo como puede verse en los informativos. Sus propuestas eran luchar contra el Covid-19, restablecer la economía, fortalecer las empresas, garantizar la educación, asegurar las fuentes de trabajo, combatir la corrupción, “repartir dinero”. Eran posiciones claras, pero el de izquierda hablo de cambiar el modelo económico del Estado al de “Economía Popular de Mercado”, un rol económico nuevo, estatizar sectores estratégicos y formular una nueva Constitución.

El resultado ha determinado una confrontación entre los candidatos más votados: Pedro Castillo de Perú Libre y Keiko Fujimori de Fuerza Popular. Es una confrontación entre posiciones políticas, ideológicas, económicas y sociales de la mayoría de los partidos políticos participantes en estas elecciones que han sido contrarios a las propuestas del candidato de Perú Libre. También les sorprende que al otro lado esté la candidata de Fuerza Popular a la que rechazaron en las elecciones anteriores donde se votó por “el menos malo”. Los electos el 2011 y el 2016, están envueltos en actos de corrupción.

En esta circunstancia, los partidos perdedores, sus electores y el resto de votantes están en una encrucijada. No esperaban estos resultados. O se juntan para votar por el que está a la derecha o el de la izquierda. Obviamente están en juego sus intereses no solamente políticos sino económicos y sociales. ¿Quién es el menos o el más malo?

La segunda vuelta electoral determinará cual será el camino a seguir en el país. Sin embargo, quien sea electo tendrá que confrontarse con un Congreso fragmentado en que cada agrupación no tiene mayoría con el agravante que se vislumbra que habría 11 bancadas cuyos integrantes no han evidenciado un excelente nivel político e ideológico. Con relación a cada candidato presidencial, cada agrupación congresal ¿respaldará al presidente electo, sabiendo que tienen intereses y posturas contrapuestas?

Se evidencia una situación política severamente conformacional que no garantiza eficiencia para la administración positiva y honesta del país.

 

NOTICIAS MAS LEIDAS