Punto de Encuentro

McEvoy: Republicanismo precario

 

¿Por qué ese afán de la izquierda y de un sector de la academia republicana de “perdonar” al presidente Pedro Castillo

y solo decir que debe “enmendar el rumbo”

y superar sus “yerros” y “fallas”?

Iván Arenas[1]

Hace días, la prestigiosa historiadora Carmen McEvoy brindó una importante entrevista a un diario local evaluando la gestión del Presidente Castillo.

El profesor Hugo Neira subraya que una perspectiva Republicana consiste en la igualdad de los individuos, la libertad y la búsqueda del bien común[2]. Complementando la pregunta de Arenas, “la búsqueda del bien común” es sustancial para comentar las declaraciones de McEvoy y entender las limitaciones a su propia reflexión “Republicana”.

Veamos.

Diagnóstico acertado del actual Gobierno

Tres son las críticas que McEvoy desarrolla a la gestión de Castillo, enmarcándolas en una sugestiva reflexión vinculada a la historia del Perú y al nacimiento incluso de nuestra República en el siglo XIX.

La llegada de Castillo al poder significa “el viejo modelo patrimonialista y prebendario que ha regido por siglos la historia del Perú.” “La empleomanía le llamaban en el siglo XIX, que consiste en asaltar el Estado para distribuir sus beneficios entre los allegados de turno”. El diagnóstico es certero y describe seis meses de un patrimonialismo incluso chillón en las formas.

La segunda crítica válida de McEvoy a Castillo, es disolver muy rápidamente su legitimidad simbólica que proviene de ser un “profesor rural”, activando incluso tensiones de cierto racismo en sus críticos. La promesa de un maestro en Palacio de Gobierno desilusiona a McEvoy porque “no protesta ante el retroceso de las reformas educativas”, hasta llegar a sugerir que básicamente -más allá de su condición de dirigente sindical- no tiene una propuesta educativa para el país. [3]

Y la tercera crítica es más grave e incuestionable. (Castillo) “no (puede) demostrar que es el presidente de la República del Perú, lo que conlleva la expresión de una dignidad y un respeto por una serie de protocolos que el profesor Castillo parece desconocer”.  Castilllo no tiene la “Auctoritas” romana que le confiere ser socialmente reconocido en su ejercicio público más a allá incluso del cargo formal.

En resumen: patrimonialismo de allegados[4], educación paralizada y ausencia de autoridad. No existe la búsqueda de un bien común sino de intereses personales. Poca República.

2da parte de la entrevista

Las limitaciones de la crítica de McEvoy están en la 2da parte de la entrevista, pues –contra su propia reflexión inicial- semánticamente las devalúa como “yerros” o “fallas”. La historiadora retrocede y da paso a la actora política. La contradicción y pérdida de consistencia es lamentable.

Y aquí es donde brilla la pregunta de Arenas.

Nuestra hipótesis para el repliegue de McEvoy en las consecuencias y recomendaciones tiene que ver con dos factores: a) la pervivencia de rasgos de la mentalidad oligárquica y, b) su derivada en el campo de la política actual.

Alberto Flores Galindo señala que “La condición de Oligarca no nacía sólo de la posesión de determinados bienes, contaba también la pertenecía a una determinada familia” (el subrayado es nuestro).[5]

Nuestra hipótesis es que en las recomendaciones emerge en McEvoy el sentido de defensa de su “familia” política, la misma que es parte del Gobierno de Castillo y que describió tan lucidamente en la 1ra parte de la entrevista. Los hechos y evidencias se matizan y enjuagan en función de la defensa de los intereses políticos de “la familia”.

En ese marco, el uso del concepto de “decencia” por parte de la mentalidad oligárquica tiene abundantes estudios, como un mecanismo de discriminación y segregación social y especialmente “moral” que termina por negar la legítima condición política y social de igual del otro. Por ello, cobra sentido la “indignación” de McEvoy con la Congresista que planteó la Moción de Vacancia. Estamos frente a un análisis de “Panacas” más que a un análisis del legítimo  juego político que se da dentro de las instituciones Republicanas.

La cita que transcribimos lo muestra con claridad.

“Dargent sostiene como tesis principal que en el Perú y en varios estados de América Latina, a pesar de la permanencia de la democracia desde los años setenta y ochenta, las élites de derecha y de izquierda subordinan su compromiso con la democracia liberal a sus intereses de corto y mediano plazo.”[6]

El “Republicanismo de izquierda” de nuestro país es finalmente también un  Republicanismo precario.

Si la comunidad política no supera la guerra de “guetos” no avanzaremos como República, ni sociedad, ni Nación.

Trabajemos por recuperar el “bien común” desde una nueva República popular emprendedora y democrática.

[1] “Carmen McEvoy y los “yerros” de Pedro Castillo” El Montonero, 04 de Enero del 2022.

[2] ¿Qué es república? (2012)

[3] En corto tiempo, Castillo ha designado a tres Ministros de Educación en la crisis educativa pública más grave en los últimos 30 años por la Pandemia del COVID19

[4] El abogado José Ugaz,  ha señalado que el Propio Presidente está involucrado (no acusado todavía) en cuatro procesos de investigación en marcha en el Ministerio Público.

[5] La Mentalidad Oligárquica, Alberto  Flores Galindo, TOMO II Obras Completas. 1994

[6] Presentación del Libro: Demócratas Precarios. Ëlites y debilidad democrática en el Perú y América Latina. Dargent Bocanegra, Eduardo.

 

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