El castillo de cartón

Existe una vejez prematura en la propuesta del partido Patria Libre del señor Vladimir Cerrón, nada innovador y suma de decepciones en Latinoamérica. No apostamos por un modelo perfecto, no lo hay en lo social y económico. Esa es la principal riqueza para perfeccionar lo que tenemos como existente. Las recetas para curar de hace dos siglos, no servirán en el Perú. Conformismo es precisamente saltarse todo lo que se avanzó queriendo imponer una ideología marxista leninista y su variante criolla maoísta (sendero luminoso) de 20 o 30 años ya que para todo proyecto comunista y totalitario no existe la alternancia una vez que llegan al poder. Solo hay que leer su historia de fracasos. 

Los votos de Vladimir Cerrón focalizados en la región Junín, sumado a lo que representa Pedro Castillo en el magisterio nacional, suman el 18.9% del voto ciudadano en primera vuelta. Primera mayoría legal que expresa una legitimidad minoritaria que vaticina una derrota del proyecto marxista este 6 de junio. Pero no solo será numérica sino ideológica por ser un proyecto que enuncia odio y violencia. 

La réplica a ese oportunismo marxista, ya la anunció el casi psicópata Vladimir Cerrón, manifestando la existencia de un fraude y amenazando salir a las calles a protestar ante una derrota. Ese es el estilo. Muy típico. Con todos los defectos que pueda tener nuestra imperfecta democracia, no podrá justificar su discurso de odio similar al precursor “socialismo” de Hitler y a la dictadura del proletariado de Stalin para la eliminación de los enemigos de clase, ideario príncipe del marxismo tan arcaico. Invierta su comunismo señor y trate de llevar “los libros a la realidad y no la realidad a los libros”.

Otro gran error o defecto que vaticina la derrota del lápiz es la fisura interna, entre Vladimir Cerrón con su partido y el grueso sector magisterial que representa a Pedro Castillo. Mientras en Junín el titiritero ya reparte y define a los ministeriales del ejecutivo, el títere y escudo Pedro Castillo mendiga alianzas para tener algo que lucir en el campo de los técnicos. No los tiene, pero busca ante la señora “Agenda”, el moradito “corre-caminos” y, para completar la fauna, con el despreciable “Lagarto”.

¿Estamos ante una coincidencia programática de planes de gobierno o de una suma de derrotados y desempleados a cambio de embajadas y consultorías? Y no estamos entrando en detalle a los dimes y diretes de desmentidos públicos entre ellos. No es fábula, es la realidad de una mediocre candidatura que el peruano en primera vuelta le otorgó un minoritario 18.9%.

A la tesis comunista importada de viejo cuño y la orfandad de técnicos, se recurre a los “revisionistas”, para agregarse un tercer error mucho más evidente: correrse al debate de ideas. Pide Chota y se enferma. Los ronderos lo obligaron a asistir, pese a que el cubanófilo Vladimir Cerrón se lo prohibió. Luego pide hacerlo en el penal de mujeres de Chorrillos, proyectando su misoginia en la otra candidata (Keiko Fujimori) y corriéndose de las ideas.  Ahora pide otro debate, pero con la presencia de los padres de ambos. ¿El señor Pedro Castillo representa a los docentes o a cantinflas? Estos errores o defectos solo pueden anunciar su derrota electoral por un margen cada vez mayor.

Pero esto tampoco puede significar una nota aprobatoria a una derecha signada por la práctica discriminatoria de salarios efímeros y la coima; un primer poder del Estado recientemente electo lleno de peligrosos procesados vinculados a delitos gravísimos que ponen en riesgo la seguridad nacional; o una prensa podrida que aún vive de la mamadera del Estado manipulando a la opinión pública para servir intereses de grupos económicos subalternos.

Los errores o defectos de los candidatos no resuelven los males crónicos de un Estado paquidérmico y de asfixiante centralismo. No es suficiente embanderarnos de peruanidad para la derrota del “otro”, sino para, desde el poder, solucionar una mejor distribución de oportunidades para el peruano de a pie, en trabajo, salud, vivienda y educación. Si no los resolvemos, estaremos disparándonos al pie a corto plazo.

La degradación de la política también se fagocita del modelo neoliberal a ultranza. Ejemplos: cuando en 1990 se inició el desprestigió del Congreso para justificar el golpe de estado de Alberto Fujimori; y hace poco, el realizado por Martín Vizcarra. Todo esto, con el apoyo de jueces, fiscales y un Tribunal Constitucional complaciente.

Las alianzas previas que se viene dando, no debe condicionarse a un cogobierno, legítimo quizás, pero inmoral si es a cuenta de continuar la crisis moral en todas sus versiones y formas (Miro Quesada, Martín Vizcarra, Susana Villarán, Ollanta, Nadine, PPK, Vizcarra, Toledo). No quitemos el dedo del renglón llamado ODEBRECHT, de la miseria humana llamada Gorriti, de la ridícula negociación de los fiscales para la impunidad a ODEBRECHT a cambio de los codinomes que nunca más se supo, de los testimonios de colaboradores eficaces como Atala y Nava, que solo logró que los liberen, a ellos y sus hijos.

Peruanos somos todos y el apoyo a una candidatura se define a la luz de un riguroso ideario de justicia social que permita recuperar los espacios al servicio del pueblo, sintetizado en la frase del gran político e ideólogo peruano Haya de la Torre: “Ni Libertad sin pan, ni pan sin libertad. PAN CON LIBERTAD para todos".

Víctor Raúl Huamán Cárdenas

NOTICIAS MAS LEIDAS