Punto de Encuentro

Se fue Guillen, se fue Gallardo, que se vayan todos.

La crisis política generada por el Ministro “caviar” de Interior, Avelino Guillén, después de dos semanas el Presidente Castillo la ha resuelto aceptando su renuncia y también invitando al retiro al General Javier Gallardo. Lo que llama poderosamente la atención es que el motivo central sea el control político de la Unidad especializada de la DIVIAC, se ha querido sembrar en la memoria de los peruanos que esta unidad policial, ha destacado por su “ejemplar” lucha contra la criminalidad organizada. Lo que no se ha dicho es que algunos malos oficiales utilizaron esta unidad policial para ponerla al servicio del gobierno de turno, o no se recuerdan que el “lagarto” Vizcarra, hizo un uso indebido de esta unidad policial. Debe recordarse que el famoso oficial Colchado y otros la utilizaron para hacer seguimiento a líderes políticos de la oposición; denuncias que a la fecha no se han esclarecido, ni mucho menos los responsables han sido identificados y sancionados.

Esto es así, hemos visto en las últimas horas salir a representantes de IDL y lideresas de la izquierda “caviar” reclamar airadamente por la falta de respaldo del Presidente Castillo a exministro Avelino Guillén. Lo que no se han preguntado es ¿cuál ha sido el aporte institucional de este Ministro “caviar”? en que ha mejorado la acción de un Ministerio que debe ser el soporte no solo logístico sino de dirección al esfuerzo de la Policía Nacional, NADA. No seamos ingenuos, hace mucho tiempo que los “caviares” han tomado este Ministerio o por lo menos unidades muy sensibles como la DIVIAC. No justifico tampoco al General Javier Gallardo, enlodado en los ascensos “truchos” promovidos desde palacio, nunca nuestra emblemática Policía Nacional; había sido zarandeada por elementos extraños que han tomado esta institución como “botín”, para sus fines inconfesables.

Los “caviares” se rasgan las vestiduras porque pierden el control de una unidad de la policía que la han convertido en una “policía política”, de sus presupuestos institucionales, se han nutrido de las famosas “asesorías”, con las cuales financian su actuación política. El Perú no pierde nada con la salida de Avelino Guillén, deja un legado imperceptible, solo formará parte de la galería de Ministros que no aportaron nada a la lucha contra seguridad ciudadana, las estadísticas lo confirman. Fue una corta gestión ineficiente.

De otro lado, la salida del General Javier Gallardo es profiláctica, para la Institución, un nefasto legado deja este oficial, quién confeccionó las listas de ascensos de oficiales en Palacio, con el tristemente célebre secretario Presidencial Bruno Pacheco; hoy la Policía Nacional, atraviesa por su peor momento, coaptada por un sector del gobierno, que la “infecta” políticamente. La Policía Nacional debe ser “reorganizada”, Gallardo la deja contaminada y lo menos que se puede hacer, es extirpar a los malos oficiales dejados por el “dedo” de Palacio, debemos estar alertas que estos relevos se ejecuten inmediatamente asuma la nueva Dirección; es un imperativo, rescatar la institucionalidad de la Policía nacional.

Por último, en la semana, hemos sido la vergüenza mundial, ante la entrevista que el Presidente Castillo, dio a un medio Internacional en la que acepto que no estaba preparado para asumir la delicada responsabilidad de dirigir el país, pero lo más grave, es que Castillo, afirmó que piensa consultarle al pueblo la posibilidad de darle salida al mar al hermano país de Bolivia. Esta es una decisión de Estado que constituye una afrenta a la soberanía nacional. Castillo, por lo menos ha cometido una Infracción Constitucional, más temprano que tarde, la incapacidad del Presidente hará que los peruanos salgan a las calles a exigir que se “vayan todos”.

Milagros Salazar De La Torre.

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