Punto de Encuentro

Congreso: Ingenuidad o componenda

En los últimos días, los peruanos hemos apreciado una “saludable” tregua en los cuestionamientos que el Congreso, fundamentada y responsablemente, endilgaba al peor gobierno de la Historia Republicana. Con sorpresa, pero con satisfacción éramos espectadores de un Congreso, que había decidido no dejar naufragar todo lo conseguido con mucho esfuerzo por los peruanos en los últimos 25 años. El Presidente Castillo y su aliado ya no en la sombra Vladimir Cerrón había decido imponer en nuestro país un experimento de instaurar un gobierno comunista, como lo han hechos algunos pocos países en América Latina con resultados que muestran un persistente panorama desolador; hambre, desempleo, y frustración (Bolivia, Cuba, Venezuela, Nicaragua). Inicialmente impulsando una Asamblea constituyente, con el único propósito de constitucionalizar, el fracaso y la perpetuación de un régimen chavista-comunista, que son autocracias que no solo se erigen eternamente, sino con las graves consecuencias antes mencionadas. En este siniestro propósito inicial, el Congreso, desarrollo un papel relevante para impedir, el hundimiento de nuestro modelo republicano y de respeto a la Institucionalidad democrática.

En estos escaso siete meses de gestión del Presidente Castillo, con indignación hemos rechazado los nombramientos de Ministros vinculados al grupo terrorista sendero luminoso; y a funcionarios de menor rango que desplegaban misteriosos tráficos de influencias, al extremo de que fiscalía encontró $20,000 dólares en los anaqueles de la Secretaria de Palacio, no menos repudiable era testificar como el Presidente despachaba en la casa de Sarratea con lobistas y Ministros, luego en palacio se estaba suplantando a la OSCE , organismo responsable de la contrataciones estatales. El Congreso con su fiscalización permanente, ha venido impulsando las medidas correctivas, para frenar esta voracidad insaciable por los recursos públicos de los amigos del Presidente y de los aliados y militantes de Perú Libre, el Congreso hacía un papel relevante.

No solo en los temas de control político y fiscalización, el Congreso desarrollaba una tarea aceptable , sino también desde el ángulo legislativo han aprobado normas, y reformas constitucionales, para que los mecanismos, que la carta magna franqueaba para resolver crisis políticas , no sean usadas indebidamente lo hizo el “lagarto” Vizcarra, quien con la complicidad de amplios sectores de la izquierda y de los medios de comunicación, convalidaron la incompetencia de este señor, quien registra su pase a la historia como el peor gobernante del globo en el tratamiento de la pandemia; ni sendero luminoso carga en sus hombros tantos muertos como Vizcarra con el pésimo manejo del Covid-19, este sujeto miserable, se burló de la buena fe de los peruanos, nos ubicó en la palestra mundial, por las graves consecuencias económicas, sanitarias y sociales que desplego, este corrupto Presidente.

Lo antes descrito, no es una sobonería al Congreso, cumplió su papel, es decir, su obligación. Por eso llama la atención ese cambio drástico, en los últimos días, facilitando una “tregua”, con un gobierno que por persistir en la corrupción y en el desastre del manejo del país, la mayoría de los peruanos reclamaban la renuncia de Castillo o la vacancia por el Congreso. Es una crisis terminal que será imposible revertirla. De pronto, una arremetida verbal del Primer Ministro Aníbal Torres imputándoles, una inexistente conspiración para dar un golpe de Estado ha congelado la acción del Parlamento, debo pensar que es una ingenuidad sideral; porque esa tregua solo extiende la agonía de un gobierno inepto, y que al cabo de estos días no ha mostrado voluntad de cambio, sino la obtención de una patente de corso para seguir cometiendo sus fechorías. Entre otras cosas el Congreso debe expulsar al Ministro de Transportes; gestión que cada día, muestra la entraña gansteril y de copamiento por gente cercana al gobierno, entre muchos escándalos que se han vuelto imparables. El hecho que algunas encuestas muestren un alto nivel de desaprobación a la gestión del Congreso; no puede amainar los deberes que tienen que preservar los señores congresistas, la defensa de la patria, de los que menos tienen y de la soberanía nacional. Lo contrario, sería interpretar que se trataría de una repudiable “componenda”. Si esto es así, elecciones generales son la solución que el pueblo aplicará.

Milagros Salazar De La Torre.

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