Sagasti y el comunismo

Eric Koechlin

El pasado jueves 11 de junio anulan la condena contra Vladimir Cerrón y la fiscalía pide nuevamente prisión preventiva contra Keiko Fujimori. Ese mismo día Francisco Sagasti llama a Mario Vargas Llosa a pedirle —muy diplomáticamente y entre líneas— que deje de apoyar a Keiko Fujimori para facilitar una transición a la dictadura de Perú Libre.

Para los que pensaban que el Perú es un país de instituciones sólidas que crean un balance de poder imponiéndose a cualquier dictador en defensa de los intereses nacionales, espero hayan recapacitado de la enorme torpeza bajo esa lógica. Los jueces y fiscales no solo no quieren mantener sus chambas, quieren un asenso. José Domingo Pérez debe aspirar a ser Fiscal de la Nación para presentar una moción de prisión preventiva minutos después de que un juez rojo se arrodillara a los pies de Cerrón con un Habeas Corpus para anular su sentencia.

El accionar del congreso es aún más deplorable. Estos parias de la patria están apresurando en tiempo record una serie de proyectos para una inminente convocatoria a referéndum para aprobar una Asamblea Constituyente. Básicamente es Acción Popular, Frente Amplio y Unión por el Perú diciéndole a Castillo y a Cerrón: “tienen la mesa tendida para cambiar la constitución el 28 de Julio y estamos acá para apoyarlos”.

Esta semana el camarada Sagasti demostró ser de la misma calaña que el lagarto. Sagasti sabe que si realmente le robaron a Keiko Fujimori la elección y gana por la vía legal arde Troya. Habrán inmovilizaciones, paros, manifestaciones, caos y desorden. El país ya no da para más y ya vimos lo débil que fue Sagasti ante 4 gatos que hace unos meses le bloqueaban una carretera. De la misma manera que prefirió no hacer obra o reforma para poder acabar su mandato tranquilo, sin investigaciones ni preocupaciones, lo último que desea es acabar su gobierno con una crisis social y el país en llamas. Él no se la hizo fácil a Keiko, le puso trabas, al igual que Vizcarra esta muerto de miedo ante alguna represalia por parte de Keiko en la presidencia (recordemos como Keiko quiso vengarse de PPK en el 2016 tras perder la elección).

Hay que prestar bastante atención a este último punto. A Sagasti (al igual que a Vizcarra) no le importa el Perú ni los peruanos. Toda su vida ha sido de izquierda, le pidió un autógrafo a los terroristas del MRTA en la Embajada de Japón. El no ha hecho nada por el Perú desde la presidencia más que comer cupcakes. Solo esta esperando irse de regreso a casa de la forma más tranquila y menos problemática. Aún no termina el proceso oficial del conteo de votos y todos los poderes se han rendido ante comunismo dictatorial. Solo nos queda esperanzarnos en las fuerzas armadas, aunque no debería sorprendernos que a cambio de aumentos salariales y promesas políticas o económicas también nos den la espalda —ya lo hicieron con Velazco.

 

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