Siempre Pedro, nunca Judas. Imposible Deslinde.

Por Jadir Villar Feria.

Pedro Castillo es virtual ganador según ONPE, el Jurado Nacional de Elecciones tiene la última palabra para emitir un pronunciamiento apelando a la legalidad y la transparencia luego de haberse impugnado actas y solicitado nulidades por parte de Fuerza Popular y Keiko Fujimori. Estas deberán ser resueltas en irrestricto respeto al Estado de Derecho. El futuro aún es incierto pero el presente es favorable para Perú Libre, quienes ya consideran a Castillo como presidente electo de la República del Perú.

Un pacto aciago, en ocasiones tácito, en ocasiones expreso, se dio entre Castillo y los demás referentes de la Izquierda, su apoyo fue determinante, sumado a ellos estuvieron los autodenominados votos críticos representados por el Partido Morado. Como siempre, nunca faltan las figuras que escenifican el transfuguismo y el oportunismo, ahí encajan Salaverry y el ex presidente vacado Martín Vizcarra.

¿Cuál es el problema? Resulta que un conglomerado de promotores de “justicia y dignidad”, pseudo reservistas de la moral y la memoria,  vienen solicitando el deslinde de Pedro Castillo con Cerrón.

Siempre Pedro, nunca Judas. Castillo es Perú Libre como Perú Libre es a Cerrón. El deslinde resulta casi imposible.

Hemos de entender que Cerrón es un ideólogo de estratagemas condenables pero efectivas, consciente de la antagónica posición de Vizcarra con el Legislativo cuando este fue presidente de la República, le debe haber dado luces suficientes como para entender que Castillo no es nada sin su bancada. Por otra parte el “profesor” no va a traicionar a sus allegados estando una vez en el poder, con un ejemplo claro como Salaverry sería absurdo que incurra en ese craso error.

Quienes apostamos por seguir promoviendo la economía y sanar esas diferencias irreconciliables de antaño, advertimos de los peligros que suponía votar por Perú Libre. Desde ya sabemos lo que un fallido modelo socialista puede hacerle al país, pero con un personaje como Cerrón en el Ejecutivo, dicho peligro se agrava y se hace inminente.

Siempre Pedro, nunca Judas. Castillo pudo haberlo negado cuando refirió que Cerrón no estaría ni de portero, pero no lo traicionaría. Tal como evidencia a través de una cuenta en Twitter, Castillo y Cerrón siguen siendo un solo corazón, las acciones serán coordinadas y asumirán un mando conjunto, solo así podrá ser viable la consigna de la creación de una nueva Constitución.

Mientras tanto, apelemos a la independencia de poderes y que el Poder Judicial nos libre de Cerrón, en el camino ojalá Bermejo lo acompañe. Sus débiles convicciones democráticas solo generan terror y sus ideales nos auguran inestabilidad. Desde ya, tender puentes será vital para afrontar con éxito estos cinco años de una Izquierda recalcitrante y radical.

Deseo ser optimista, y poder seguir viviendo en el país que amo. Deseo que mi país no siga divido como consecuencia de los odios y de una lucha de clases sociales que solo forma parte de una vil estratagema política pero ¿Siempre Pedro, nunca Judas?

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