Los caviares y caviaras, apostatas de la democracia

Después de las presuntas irregularidades que se han presentado en los comicios electorales del 6 de junio, cuestionado incluso por un Magistrado del JNE, me sorprende que los caviares, otrora ferverosos críticos de la autocracia de Alberto Fujimori, hoy califiquen de golpistas, al mismo estilo de la autocracia que tanto odian, a quienes osamos cuestionar la  transparencia de estas elecciones. No hay duda que los caviares se han convertido en apostatas de la democracia, según la RAE apostatar es cambiar de opinión o doctrina, probablemente debido a que nuestra democracia, como señalan sus críticos, al ser una recreación de las antiguas relaciones de poder, monárquicas o aristocráticas, corre el riesgo de que el poder sea secuestrado por una elite aristocrática que recurrirá a todos los métodos, lícitos o ilícitos, para perpetuarse en el poder. Sin embargo, no voy explayarme más acerca de las razones de la apostasía de los caviares, sino del porqué de su apostasía

La palabra democracia tiene su origen etimológico en el Griego demo (pueblo) y kratein (gobernar) que se ha venido interpretando como gobierno del pueblo. Pese a que en algunas polis Griegas, como Atenas, se adaptó este sistema político en el siglo VI a.C., no sería hasta la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del siglo XX que se adaptaría como régimen político en la mayoría de países de occidente. Desde una postura liberal, no podemos catalogar de Regímenes políticos democráticos (RPD) a aquellos en donde no se reconozcan las libertades civiles, derechos políticos y el estado de derecho como por ejemplo, las dictaduras. Partiendo de esa premisa podemos excluir a los autoritarismos y dividir en dos los RPD, por un lado, el régimen político de democracia directa (RPDD), en donde los principales actores políticos son los representantes y la comunidad política, siendo estos últimos, lo que detentan mayor cantidad de poder que los primeros, en consecuencia, ejercen un mayor control sobre sus representantes. Por otro lado, el régimen político de democracia representativa (RPDR), que como el RPDD comparte los mismos actores políticos ,pero a diferencia de aquella, la comunidad política solo conserva una pequeña parcela de poder que se materializa en el sufragio, en consecuencia, sus representantes acumularan el poder y estarán sometidos a menos control.

Siguiendo con la clasificación elaborada por Francisco Lizcano-Fernandez, agregaremos dos tipos de RPD, en primer lugar, la democracia participativa en donde la comunidad política tiene mayor poder que en un RPDR  pero menor control a sus representantes que en un RPDD, de modo que sus representantes gozaran de mayor poder que en un RPDD pero menor que en un RPDR. En segundo lugar, el régimen político semidemocrático en donde no existe una comunidad política, como en una dictadura, pero si existe un abanico de derechos garantizados por el estado como en una democracia. En consecuencia, después de este esbozo de la democracia, sin recurrir al ámbito normativo, podemos decir que el Perú tiene un RPDP, en donde, la comunidad política (todos los ciudadanos mayores de 18 años) ejercen el poder político no solo en el sufragio, sino también el control político, a través, de mecanismos de participación ciudadana como la revocatoria; o, de mecanismos de control del erario público como el presupuesto participativo.

Sin embargo, pese a que todo lo dicho nos haría pensar que vivimos en un RPD, eso sería una ilusión si el JNE no esclarece las presuntas irregularidades de este proceso electoral conforme a un RPD en donde el Estado de Derecho materializado en el acceso a la tutela jurisdiccional efectiva y el debido proceso debe salvaguardar los derechos políticos de la comunidad política; de lo contrario, no podríamos decir que vivimos en una democracia sino en un régimen autoritario como el de los últimos años del señor Fujimori. Al respecto, para tener en cuenta, según el programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) la estabilidad democrática lograda en América Latina se debe al establecimiento de una democracia mínimamente procedimental con procesos electorales periódicos, realizados con relativa libertad y transparencia en los que existen el reconocimiento de derechos civiles como la libertad de expresión y asociación. Aunque, advierte, el PNUD, que existen retos pendientes como el fortalecimiento del Estado de derecho para que las instituciones actúen de acuerdo a las leyes y la Constitución.    

En ese mismo sentido, el Índice de Democracia Electoral (IDE), elaborado por el PNUD, partiendo de cuatro componentes: sufragio, elecciones limpias, elecciones libres y cargos públicos y utilizando una escala de 0 a 1 en el cual 0 indica un régimen no democrático y 1 mayor grado de democracia, señala que Latinoamérica paso  de un índice de 0,28 en 1977 a 0,96 en el 2008. Sin embargo, advierte que uno de los retos de las democracias de la Región es la equidad y la transparencia en los procesos electorales. Para mayores detalles veamos el siguiente cuadro:

De manera que, contrariamente a lo que dicen los caviares, quienes reclamamos que se esclarezcan todas las presuntas irregularidades en este proceso electoral no somos golpistas ni fujimoristas, sino esa comunidad política, esencial en un RPD, que ante las dudas suscitadas en este proceso y atendiendo a las recomendaciones de organismos internacionales, exigimos amparados en el Estado de Derecho que se garantice su derecho a la tutela jurisdiccional efectiva y el debido proceso , esenciales en una democracia, ante la justicia electoral (JNE) ,que es la llamada a resolver en última instancia con la transparencia e imparcialidad que le exige su augusta investidura. Admitir lo contrario, como los caviares, significaría declararse un apostata de la democracia.

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