La oposición que necesitamos

El Perú atraviesa unos de los momentos más críticos en su historia republicana. La izquierda radical ha toma el poder y copado las instituciones del Estado. Cual depredador, ha acechado a su presa lentamente y de manera sigilosa para luego esperar el momento indicado y lanzarse sobre ella devorándola de a pocos con total placer, repartiéndose el botín entre sus secuaces para al final solo dejar la carroña, es decir un Estado sumido en la putrefacción total con un país en ruinas.

Solo hay que ver lo sucedido en estas semanas desde que asumió Pedro Castillo. Un Canciller insultando a nuestra gloriosa Marina de Guerra, un Premier homofóbico y con investigación por apología al terrorismo, un ministro de trabajo acusado de terrorismo y cuyos familiares son señalados por firmar planillones en apoyo al Movadef, y la lista continua. Es sorprendente la impunidad con la que estos sujetos actúan. Peor aún es ver que gran parte de la ciudadanía no se indigna contra estos atentados a la democracia que se vienen realizando desde el ejecutivo.

Se necesita más que nunca una coalición de fuerzas políticas que hagan frente a los enemigos públicos del Perú. Pero, ¿Realmente hay una oposición?

La confianza otorgada al gabinete nos demuestra que el Perú tiene una oposición débil, partida y con poca fuerza. Partidos como Alianza Para el Progreso, Podemos y Acción Popular han demostrado ser movimientos sin ideología alguna y vendida al mejor postor. Partidos como Renovación Popular hacen una exhibición clara de su falta de experiencia desnudando sus problemas internos, exponiéndose así ante la izquierda radical. En política hay una ley clara “Nunca expongas tus debilidades al adversario, ello será usado en tu contra”. Una oposición sin liderazgo claro, con pugnas internas y sin rostros nuevos que conecten con la ciudadanía termina por entregar en bandeja de plata el país a los comunistas. Salvo algunas excepciones, como la iniciativa de Lucas Ghersi contra la Asamblea Constituyente, no hay una respuesta fuerte de la oposición. Entonces ¿Está todo perdido?

La respuesta es NO. La oposición debe ir preparando la moción de vacancia al Presidente Castillo y a la par ir censurando a los ministros cuestionados. Se necesita firmeza más que nunca. Debe ser un trabajo en conjunto, en el Congreso y en la calle. La crisis política, ha evidenciado la crisis de partidos y la necesidad de estos. El siguiente paso de este gobierno, será cambiar la Constitución, las fuerzas democráticas no deben perder el tiempo y es hora de ponerse a realizar una campaña a nivel nacional para concientizar en la ciudadanía lo que ello significaría para el país. No hay que repetir lo sucedido en Chile. Debemos estar preparados y anticiparnos a todo. Es más que claro que Castillo tratará de ganar la confianza de la población acudiendo a entrega de bonos y subsidiando precios de productos básicos. Por ello la variable legitimidad es fundamental para detener el avance de la izquierda. A largo plazo, es vital tener partidos políticos fuertes que identifiquen las necesidades y reclamos de nuestros compatriotas en el sur y centro del país, trabajando constantemente y con propuestas claras. Ello hará que la izquierda, mediante sus movimientos regionales, vaya perdiendo fuerza y así de a pocos pierda su bastión más preciado en las elecciones.

Por otro lado, la sociedad civil tiene un rol clave para convocar y sumar más organizaciones a las movilizaciones en favor de la democracia, se necesita unidad. Para finalizar, es necesario el surgimiento de nuevos rostros en política, que puedan conectar con la ciudadanía. La renovación de cuadros es una tarea que los partidos políticos deben realizar con urgencia para ganar más legitimidad. El país aún no está perdido, depende de todos nosotros sumarnos desde nuestras tribunas a esta lucha por la democracia. Esto no se trata de derecha contra izquierda, se trata de los que defendemos al Perú y los que quieren destruir el país. El momento es ahora.

LEOPOLDO HUERTA

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