Punto de Encuentro

La derecha le debe quitar el apoyo a Dina Boluarte

La derecha le debe quitar el apoyo a Dina Boluarte. Este artículo tiene el propósito de convencer a la derecha de que la presidenta posee una personalidad absolutamente unidimensional, y cualquier programa de “gobierno” deviene en unilineal y posterior a su “falsa necesidad” de permanecer en la silla. Herbert Marcuse le otorgaría un “encefalograma plano”. Asumámoslo: La mujer está enajenada, y atornillada. Tiene el mal irreversible de haber perdido la mirada y, con ello, la perspectiva de la promesa de la vida peruana. El Perú le es invisible, por la historiografía de Jorge Basadre, e incluso por otras teorías conocimiento. A estas alturas, nuestro historiador le estaría buscando un lugar entre “los podridos”, “los congelados”, “los incendiados” y, en general, entre todos los enemigos de la sociedad. Asumamos que a Boluarte no le conviene entender el sentido de su impopularidad, pues incluye su cabeza. Asumamos algo más: La presidenta es peligrosa para el Perú.

Boluarte no puede ser una buena presidenta cuando los muertos de su gobierno llegan a casi un centenar. En el supuesto de que en el tiempo le queda por gobernar se produzcan nuevas protestas sociales, el Perú podría convertirse en un cementerio. Por otro lado, quienes son partidarios de seguirle brindando apoyo político, lo hacen por razones prácticas, por estrategia política. Los peruanos del sur que participan de las protestas son nuestros antiguos mitimaes, se van a seguir inmolando. En verdad, las protestas van a continuar, y los muertos también. Esta protesta podría llegar a tener hasta tres olas: la primera de carácter nacional y de duración corta; la segunda, que es la actual, de carácter regional y de duración intermedia; y hasta una tercera, que estaría por venir, de carácter nacional y de duración larga. Creo más bien que la protesta social propia de la primera y segunda ola es cultural y hasta espontánea. Pero, la tercera ola, que a mi parecer podría iniciarse en cualquier momento, crecería de protesta a movimiento social, y sería ya no de carácter regional sino de carácter nacional. En la tercera ola, la protesta convertida en movimiento social va a llegar a Lima. Se podría reeditar la marcha de los cuatro suyos, pero esta vez de manera muy violenta. Otro factor: en la tercera ola podrían aparecer grupos paramilitares, tanto de izquierda como de derecha. Precisamente, una próxima ola podría producir la reedición de los cuatro suyos. La política aún puede controlar este movimiento social, pues éste aún tiene el carácter de cultural, de comunal, de auto organización, y hasta de espontaneo. El más grande estratega político es Vladímir Ilich Uliánov, Lenin, nos previene: “Hay décadas en las que no pasa nada y semanas en las que pasan décadas”. En nuestro caso, la protesta social contiene siglos. Por demás, en el Perú, la calle siempre ha derrotado a los gobiernos. La presidenta ya perdió, pero el Perú aún no. Ella podría dejar de ser presidenta por mano propia, pero es más posible que sea por mano ajena, pues tiene la locura de la silla y no va a renunciar. Por mano propia, si renuncia, que sería lo mejor. Por mano ajena, si el congreso la vaca, suspende o inhabilita, y hasta porque podría producirse un magnicidio. Estoy convencido: La derecha le debe quitar el apoyo a Dina Boluarte, debe aprender a comportarse como clase dirigente, y no debe seguir actuando casi como un Odebrecht, en este caso cultural, pero también patrimonialista, que mantiene tan solo una relación utilitaria con la clase política.

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