Punto de Encuentro

Responsabilidad gubernamental: consolidar la economía nacional.

Por Roberto Rendón Vásquez.

Las inversiones que realicen empresarios nacionales y extranjeros contribuirán a consolidar la economía nacional, fortificarán las empresas existentes y establecerán nuevos centros de producción de bienes y servicios para los mercados nacionales e internacionales. Fortificando económicamente a las empresas que ya operan, estarán en condiciones de mejorar la cantidad y calidad de los bienes que produzcan, incrementarán los compradores y por ende necesitarán la estabilidad de sus trabajadores que le son dependientes y subordinados y también mayor cantidad de nueva mano de obra. En ambos casos los trabajadores, con estabilidad en el empleo y percibiendo remuneraciones racionales que les permitan satisfacer sus necesidades familiares, contribuirán con eficiencia a combatir la informalidad y caminar hacia la extinción de la pobreza. Un trabajador estable con remuneración garantizada, será un comprador de bienes que requiere para el bienestar familiar; por ende, a mayor consumo de productos, los productores tendrán que producir más y con ello, la rueda de la economía se ira fortificando constantemente.

Si, además de consolidar económicamente a las actuales empresas, el país cada vez recibe más empresarios inversionistas que incrementen la producción y/o extracción de nuestras riquezas naturales (minería, pesca, agro-exportación, destilería, etc.) y si es con valor agregado, requerirán no solamente de invertir en equipos para la producción, sino de mayor cantidad de mano de obra estable y capacitada. La instalación y actividad productora de dichas empresas requerirá que haya otras que les satisfagan con productos indispensables para sus fines productivos las que también requerirán de trabajadores. En los lugares donde se instalen las grandes, se instalarán medianas y pequeñas empresas dedicadas a negocios para la provisión de insumos para los grandes productores como para el cada vez creciente número de trabajadores.

Las antiguas y las nuevas, grandes, medianas o pequeñas empresas, darán cada vez más ocupación a mucha gente dependiente y subordinada con racionales y hasta significativas remuneraciones  sin contar a los informales – para el sostenimiento y bienestar familiar. Este personal no solamente requerirá de viviendas sino de alimentos, ropa, educación para los hijos, servicio de salud, recreo y hasta medios de transporte. Ese personal será un comprador eficiente y constante de productos que se expenden en los mercados locales. A mayor cantidad de centros productivos habrá más trabajadores y con ello se combatirá la informalidad y se ira camino a extinguir la pobreza. Habiendo trabajo seguro los servicios públicos en general podrán mejorar.

En informaciones periodísticas recientes se ha hecho conocer que al inicio de este año han aumentado las exportaciones de productos peruanos. “Sumaron US$263 millones que es un crecimiento del 12,6%. -  Según el Reporte de CIEN-Adex, fue el segundo valor más alto en el registro de los últimos 25 años (considerando sólo enero)” (SIC). “Con ello las empresas peruanas han superado el complicado contexto político interno y externo” (SIC). Lo expuesto se ha logrado solamente con las empresas ya establecidas. Imagínense cuanto más se podía haber crecido si se hubiera dejado de espantar a los inversionistas nacionales y extranjeros con las “contiendas políticas” que vienen desde hace años de los “políticos” electos para gobernar (Legislativo y Ejecutivo). Considerase que tal situación no puede ser desmentida.

Invocando el inciso 20 del artículo 2° de la Constitución, es menester llamar la atención a los políticos gobernantes para que con sus “ideas” no espanten a los empresarios que requieran invertir en el Perú. Debe garantizárseles sus inversiones dentro de la legislación nacional. Somos un país que tiene riquezas naturales que se necesita en el mundo y también los trabajadores capaces de intervenir en un constante crecimiento de la minería, pesca, agro-exportación, tejidos, artesanías. La fortificación y crecimiento de los actuales centros de producción y la instalación de nuevas minas y actividades conexas, contribuirán a fortificar establemente la economía nacional. Esto garantizará que se necesite mayor cantidad de trabajadores estables con racionales remuneraciones para garantizar el bienestar familiar. La meta es combatir la informalidad y extinguir la pobreza. ¡Dejemos de ser un méndigo sentado en un banco de oro!

El desarrollo inteligente del país es un desafío para los políticos que postulan y para los electos. ¡Los Poderes del Estado no deben ser la meta de los corruptos!

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